por Luciano Di Giorgi
Hace tiempo que dejé de prestar mucha atención a las noticias del día a día en los diarios. No se si a ustedes les pasa lo mismo, pero como que me amargo al pedo leyendo una y otra vez las peleas de los K con todo ser vivo que pase cerca de su campo visual. Así que me amparé en la vieja frase del César “al pueblo, pan y circo” y me dediqué a leer los entretelones del mundo de los famosos. Ya que no puedo formar parte de ellos por lo menos leo sobre ellos. Sobre ellos y sobre las terribles cosas que les pasan en esta dura existencia de vivir rodeados de fama y dinero. Y ojo, no quiero con esto ser tildado de cínico, como me calificó alguno no hace mucho, ni de sonar irónico. Les digo en serio ¿No les parece una vida de merde? Si uno se guía por lo que se ve en los quichicientos programas de farándula no puede más que angustiarse por lo que les pasa a estos “pobres famosos”. Yo he llegado a decirme a mi mismo - puta, mis miserias no son nada en comparación a lo que tiene que sufrir Ricardo “Willy Wonka” Fort, ¿Cuánto debe de pagar ese muchacho por el seguro de su Rolls Royce? -
Pero hablando en serio (ahora si es en serio lo juro) a la hora de las extravagancias y los requisitos ridículos, nuestros prohombres (y promujeres pa` que nadie se ofenda) del espectáculo nacional son pichis al lado de sus pares internacionales (vale aclarar que los pares que mencionaré en adelante tienen talento, cosa que entre los argentos ídolos populares escasea, y por dicho talento es que pueden darse ciertos gustitos). Y así nos encontramos por ejemplo con:
Paulina Rubio: que entre las cosas que pide podemos mencionar: agua mineral en tres temperaturas distintas (fría, tibia y como pa´l mate), sushi del mejor catering de Miami (sigo sin entender esa moda de comer pescado crudo, pero bue…no soy un sibarita), vitaminas azucaradas (¿sería algo así como los Kellog´s del tigre?) y toallas blancas perfumadas. Pero lo curioso es que no come ni bebe nada. O sea, ¿pedimos por pedir Pauli? ¿es realmente necesario?
Luís Miguel: El cantante pide humidificadores (cri…cri…), botellas de oxígeno (seña inequívoca de que está más cerca de Sandro y Michel Jackson de lo que sus fans quieren reconocer) y que el lugar huela a vainilla (gay, muy gay…) En su camerino debe haber agua embotellada, bebidas energizantes, carnes frías, fruta, tequila, vodka y whisky (saca la fruta de la lista, es el arsenal perfecto para un jodón tipo foro romano, perdón la fruta dejala, las uvas para comerlas al estilo César y las bananas para…perdón, ejem…descarrilé). Sin embargo, la más extraña de las cláusulas de sus contratos es que debe tener a disposición un chef exclusivo que le cocine comida turca y ensaladas exóticas (sin comentarios…)
Shakira: La cantante de caderas hipnóticas cuida la línea siguiendo una dieta a base de pescado crudo (Comprensible. Si yo tuviera que vivir a pescado crudo no comería un carajo tampoco) y fruta. Por eso, en su camerino nunca puede faltar melón, mango, manzanas, kivis y el nabo…el nabo del novio que no se le separa ni 30 segundos por temor a que alguien más le encanute la novia de los huevos de oro. También debe tener a su disposición agua de marca francesa disponible a tres temperaturas definidas (otra que hace lo mismo que Paulita, son necesarias tres diferentes temperaturas digo yo. ¿Y porque francesa?) Y grandes cantidades de gaseosa (ok Shakira quizás deberías hablar con don Cormillot para que te explique que las gaseosas en medio de semejante dieta están más desubicadas que chupete en el sillón de Rivadavia). Siempre bebe con sorbete para no estropear su maquillaje.
Jennifer López: Pide que su habitación de hotel esté completamente decorada de blanco (juro que no se me ocurre nada interesante para acotar en este punto, pero sigan leyendo que se pone mejor la cosa) y prohíbe cualquier alimento calórico que pueda tentarla (y claro, hay que mantener semejante culo a raya eh!?) Se enfurece cuando ve un chocolate cerca porque no puede resistir a la tentación de comerlo (vuelvo a insistir, no es moco de pavo meter tanta carne en esos pantalones). Si ponen dulces frente a sus ojos, desata toda su furia (bue…un poco reiterativo ya J-Lo ¿no te parece? ¿Tanto rollo por unos kilitos de más que después te sacan milagrosamente con la aspiradora chupa-lípidos? ¿no te da el bolsillo para comer como Dios manda, y dándote todos los gustos, y después pasar por quirófano? Si de todas formas tarde o temprano caerás en las manos del plástico)
Y así la lista sigue. Pavarotti, el más grande tenor de todos los tiempos, exigía que junto a su habitación del hotel se instalara una cocina profesional donde el mismo (gran chef era además) se preparaba sus propias comidas. Nada de un sushi al paso como cualquier cristiano (porque a la salida de un baile de la Mona uno puede clavarse un mega choripán sin culpas, pero a la salida del Colón cabe más un Makizushi de salmón ¡¿viste?!) O Bon Jovi que cuando anduvo por las tierras cordobesas había pedido que le llenaran el cuarto de pinballs y otros videogames. Bien el pibe teniendo en cuenta que bien habría podido exigir que se lo llenaran de drogas, alcohol y mujeres... ¿Cómo?... ¿en serio?... Ah, perdón, acá me indican que lo de los jueguitos era amén de las minas, el alcohol y las drogas.
Y así podría seguir eternamente. Porque cada uno de los famosos que pueblan esta tierra en algún momento se olvidan que fueron seres normales antes del éxito. Pero no los quiero entretener más. Voy a seguir con lo otro que estaba escribiendo que si tengo suerte en algún momento puede llevarme a la fama. Y si ese momento llegase, entonces tal vez yo también pueda ponerme en exigente y pedir panqueques con dulce de leche por ejemplo. Algo que, por otro lado e irónicamente, puedo tener ahora mismo sin necesidad de ser un VIP (Very Insoportable People). Es más, me acabo de tentar así que…marchen unos panqueques de chocolate con dulce de leche y mates!! (eso si, el agua del mate es embotellada y proveniente de Dinamarca)