sábado, 2 de octubre de 2010

Que ganas de ser famoso!!

por Luciano Di Giorgi

Hace tiempo que dejé de prestar mucha atención a las noticias del día a día en los diarios. No se si a ustedes les pasa lo mismo, pero como que me amargo al pedo leyendo una y otra vez las peleas de los K con todo ser vivo que pase cerca de su campo visual. Así que me amparé en la vieja frase del César “al pueblo, pan y circo” y me dediqué a leer los entretelones del mundo de los famosos. Ya que no puedo formar parte de ellos por lo menos leo sobre ellos. Sobre ellos y sobre las terribles cosas que les pasan en esta dura existencia de vivir rodeados de fama y dinero. Y ojo, no quiero con esto ser tildado de cínico, como me calificó alguno no hace mucho, ni de sonar irónico. Les digo en serio ¿No les parece una vida de merde? Si uno se guía por lo que se ve en los quichicientos programas de farándula no puede más que angustiarse por lo que les pasa a estos “pobres famosos”. Yo he llegado a decirme a mi mismo - puta, mis miserias no son nada en comparación a lo que tiene que sufrir Ricardo “Willy Wonka” Fort, ¿Cuánto debe de pagar ese muchacho por el seguro de su Rolls Royce? -
Pero hablando en serio (ahora si es en serio lo juro) a la hora de las extravagancias y los requisitos ridículos, nuestros prohombres (y promujeres pa` que nadie se ofenda) del espectáculo nacional son pichis al lado de sus pares internacionales (vale aclarar que los pares que mencionaré en adelante tienen talento, cosa que entre los argentos ídolos populares escasea, y por dicho talento es que pueden darse ciertos gustitos). Y así nos encontramos por ejemplo con:

Paulina Rubio: que entre las cosas que pide podemos mencionar: agua mineral en tres temperaturas distintas (fría, tibia y como pa´l mate), sushi del mejor catering de Miami (sigo sin entender esa moda de comer pescado crudo, pero bue…no soy un sibarita), vitaminas azucaradas (¿sería algo así como los Kellog´s del tigre?) y toallas blancas perfumadas. Pero lo curioso es que no come ni bebe nada. O sea, ¿pedimos por pedir Pauli? ¿es realmente necesario?

Luís Miguel: El cantante pide humidificadores (cri…cri…), botellas de oxígeno (seña inequívoca de que está más cerca de Sandro y Michel Jackson de lo que sus fans quieren reconocer) y que el lugar huela a vainilla (gay, muy gay…) En su camerino debe haber agua embotellada, bebidas energizantes, carnes frías, fruta, tequila, vodka y whisky (saca la fruta de la lista, es el arsenal perfecto para un jodón tipo foro romano, perdón la fruta dejala, las uvas para comerlas al estilo César y las bananas para…perdón, ejem…descarrilé). Sin embargo, la más extraña de las cláusulas de sus contratos es que debe tener a disposición un chef exclusivo que le cocine comida turca y ensaladas exóticas (sin comentarios…)

Shakira: La cantante de caderas hipnóticas cuida la línea siguiendo una dieta a base de pescado crudo (Comprensible. Si yo tuviera que vivir a pescado crudo no comería un carajo tampoco) y fruta. Por eso, en su camerino nunca puede faltar melón, mango, manzanas, kivis y el nabo…el nabo del novio que no se le separa ni 30 segundos por temor a que alguien más le encanute la novia de los huevos de oro. También debe tener a su disposición agua de marca francesa disponible a tres temperaturas definidas (otra que hace lo mismo que Paulita, son necesarias tres diferentes temperaturas digo yo. ¿Y porque francesa?) Y grandes cantidades de gaseosa (ok Shakira quizás deberías hablar con don Cormillot para que te explique que las gaseosas en medio de semejante dieta están más desubicadas que chupete en el sillón de Rivadavia). Siempre bebe con sorbete para no estropear su maquillaje.
Jennifer López: Pide que su habitación de hotel esté completamente decorada de blanco (juro que no se me ocurre nada interesante para acotar en este punto, pero sigan leyendo que se pone mejor la cosa) y prohíbe cualquier alimento calórico que pueda tentarla (y claro, hay que mantener semejante culo a raya eh!?) Se enfurece cuando ve un chocolate cerca porque no puede resistir a la tentación de comerlo (vuelvo a insistir, no es moco de pavo meter tanta carne en esos pantalones). Si ponen dulces frente a sus ojos, desata toda su furia (bue…un poco reiterativo ya J-Lo ¿no te parece? ¿Tanto rollo por unos kilitos de más que después te sacan milagrosamente con la aspiradora chupa-lípidos? ¿no te da el bolsillo para comer como Dios manda, y dándote todos los gustos, y después pasar por quirófano? Si de todas formas tarde o temprano caerás en las manos del plástico)

Y así la lista sigue. Pavarotti, el más grande tenor de todos los tiempos, exigía que junto a su habitación del hotel se instalara una cocina profesional donde el mismo (gran chef era además) se preparaba sus propias comidas. Nada de un sushi al paso como cualquier cristiano (porque a la salida de un baile de la Mona uno puede clavarse un mega choripán sin culpas, pero a la salida del Colón cabe más un Makizushi de salmón ¡¿viste?!) O Bon Jovi que cuando anduvo por las tierras cordobesas había pedido que le llenaran el cuarto de pinballs y otros videogames. Bien el pibe teniendo en cuenta que bien habría podido exigir que se lo llenaran de drogas, alcohol y mujeres... ¿Cómo?... ¿en serio?... Ah, perdón, acá me indican que lo de los jueguitos era amén de las minas, el alcohol y las drogas.
Y así podría seguir eternamente. Porque cada uno de los famosos que pueblan esta tierra en algún momento se olvidan que fueron seres normales antes del éxito. Pero no los quiero entretener más. Voy a seguir con lo otro que estaba escribiendo que si tengo suerte en algún momento puede llevarme a la fama. Y si ese momento llegase, entonces tal vez yo también pueda ponerme en exigente y pedir panqueques con dulce de leche por ejemplo. Algo que, por otro lado e irónicamente, puedo tener ahora mismo sin necesidad de ser un VIP (Very Insoportable People). Es más, me acabo de tentar así que…marchen unos panqueques de chocolate con dulce de leche y mates!! (eso si, el agua del mate es embotellada y proveniente de Dinamarca)

sábado, 25 de septiembre de 2010

Las efemerides que a nadie le importan

por Luciano Di Giorgi

Efemerides basadas en los archivos de la Real Sociedad Histórica de Marcelo Polino

En un día como el de hoy pero de:

228 A.C.: En la India, el físico y matemático Hasafausto Papetili descubría que de la mezcla de los colores primarios, junto con el negro y el blanco resultaba un color totalmente indefinido.

1 A.C.: El soldado romano Romulo Arturvs Capdevilus inventaba los ojales de las zapatillas. Invento que no prospero dado que las zapatillas fueron inventadas muchos siglos después.

25 D.C.: Surge el circo Romano y sus espectáculos de competencia y muerte en vivo y en directo. Predecesores de los actuales reality show.

1021 D.C.: Nace el poeta, filósofo y pensador escocés Francis Mac Cleanandclear. A quien se atribuye la celebre frase “ Oh shit, I forgot my underwear in the queen´s room” frase por la cual luego fuera torturado hasta la muerte en manos del mismísimo Rey de Inglaterra.

1525 D.C.: Entre tribus de la muy posterior Ciudad de Córdoba surgía el primer timo (bien llamado históricamente cuento del tío) que consistía en la venta de postales fraudulentas que retrataban la llegada de Don Jerónimo a la ciudad, como 6 meses antes de que pasara.

25 A.C - D.C.: En la América precolombina, el sacerdote Inca Itumamac Tambienc, descubría la influencia de la luna en el crecimiento de las uñas de los pies.

1230 D.C.: El científico alemán Gunther Kraus (posteriormente conocido como the German Kraus) determinaba en sus investigaciones que la rana no es, bajo ningún concepto, el femenino del sapo.

1308 D.C.: El gran ilusionista español Marcos García de la Vega y Ole, realizaba por primera vez en la historia el truco de sacar un conejo de una galera. Razón más suficiente para que la inquisición lo tildara de diabólico condenandolo al garrote vil.

1614 D.C.: La reina Sofía I de Luxemburgo, en su clásica bajada de las escaleras reales en su fiesta de cumpleaños, enreda sus faldas en los pies de su doncella. Como resultado surge lo que puede considerarse como el primer blooper de la historia. El segundo blooper sería cuando la horca donde se iba a ejecutar a dicha doncella se corto en plena ejecución.

martes, 21 de septiembre de 2010

Medio agarrado de los pelos esto de la genética

por Luciano Di Giorgi

Yo acarreo desde siempre una maldición que es peor que las maldiciones gitanas, y es la maldita maldición de la genética (valga la rebusnancia). ¿Y que es la genética se preguntará usted? Y como yo no soy científico para explicarla bien le dejo una especie de resumen de lo que y creo que es. La genética doñita es la más ambigua de las ciencias. Si señora, así como lo escucha, ambigua. ¿Y porque ambigua se preguntará usted? Porque la genética puede ser buena onda, o una hija de su buena, y muy profesional señora de la calle, madre. Parece ser que los genes, que son el objeto de estudio de dicha ciencia, son los responsables de que uno salga como salga, para bien o para mal. Son responsables por ejemplo de los colores de uno, ojos, cabello, piel, bandera que llevaremos a la cancha etc. Son los que determinan mal que mal la altura, el peso y el tamaño del cuerpo. Aunque en este último caso suelen pifiarle como es el caso mío. Mis viejos quedaron por debajo de la línea del 1,70, mientras que sus dos pichones superamos el 1,85. Y cuando mi viejo fue a la oficina de reclamos los genes le dijeron “disculpe señor, pasa que fue por un problema de traspapeleo en el sistema. No se haga problema que a los próximos Di Giorgis les damos 15 cm. extra como cortesía de la casa…”.
Pero volviendo a la pavada que nos ocupa, los genes son los responsables de las cosas buenas que heredamos de nuestros antepasados. Pero ojito, porque no sólo de pan vive el hombre, y no sólo cosas buenas le pasaran, porque los mismos cromosomas son también responsables de las herencias no tan deseadas. Y acá es donde yo digo que cargo con una especie de maldición. Porque si bien yo salí alto, rubio y de complexión más o menos atlética, existen una serie de letras chicas en el contrato que se van descubriendo con los años. A mí en la repartija me tocaron por ejemplo:
Los pieses (en plural porque tengo dos pies) cabos de uno de mis abuelos y las piernas flacas del otro.
La piel de mierda de la rama irlandesa que le imprime a mi cuerpo una exclusiva tonalidad blanco-violácea en invierno, y rojo langostino en verano.
El diámetro craneal inusitado de los vascos (nada menos que 60 cm. de circunferencia, lo mismo que la cintura de una modelo) y que encima de gigante debe convivir con las migrañas crónicas que me legó la abuela andaluza. No es joda, un dolor de cabeza mío pueda resultar mortal para una capocha de tamaño regular, o por lo menos mandarlos a terapia intensiva.
Una espalda ancha en los hombros y tirando a angosta en la base (también regalo de los irlandeses) pero sostenida por una columna que asemeja más a la línea de un electrocardiograma que a una línea recta. Sin contar además la encorvadura cada vez más marcada que me dejó mi abuelo siciliano.
Heredé el apetito italiano que nos lleva a comer cualquier cosa, y en grandes cantidades. Eso si, sea cual sea el plato principal, la entrada siempre era un buen plato de pasta. Pero también heredé la acidez estomacal y problemas diversos de gastroenteritis, los cuales no son de llevarse muy bien con las salsas de tomate.
Los dientes y muelas de leche que fueron cayendo uno a uno dejando lugar a los dientes y muelas que deben ser de ricota. Una cagada de dentadura la mía y muy propensa a que en mi boca se realicen multitudinarias raves de caries con punchi-punchi incluido.
Lo de las piernas flacas ya lo mencione y es uno de mis grandes complejos. Pero además súmenle que tengo menos culo que un tubo de ensayo. Algo injusto ya que más de la mitad de mi familia es de glúteos amplios. Y seamos sinceros, a las minas les gustan las colas masculinas o ¿no? Hoy en día esto no me jode porque tuve la suerte de enganchar una buena mina que no se fija en eso (o por lo menos esa mentira me dijo). Pero en mis años de soltero tuve que ver impotente como los futbolistas de gambas y colas musculosas se llevaban las miradas y elogios de las mejores minas dejándonos a los voleybolistas en segundo plano.
Pero todas las cosas más arriba mencionadas son pequeñeces absurdas, insignificantes incluso podría decirse, comparadas con la peor de todas las herencias habidas y por haber. La muy maldita alopecia, la fatal pérdida del cabello. Esa si que es jodida.
La pelada es al hombre, lo que las tetas chiquitas, la celulitis, y/o la gravedad en las carnes es a la mujer. Un verdadero atentado a la vanidad.
En mi caso, y por esto de la genética, comencé a ver con espanto que estaba perdiendo pelo a los 17 años ¡un horror! Asustado recurrí a todo tipo de especialista que me indicaron numerosos y muy variados tratamientos. “tenés que colgarte todos los días cabeza abajo para que circule bien la sangre” me dijo uno, y yo como un boludo andaba cual murciélago albino prendido en el árbol del fondo mirando el mundo al revés. “proba con shampoo de ortiga” y ni .bosta “masajes en el cráneo para incentivar la circulación” me dijo otro y casi me quedo sin dedos de tanto masajearme el bocho pero ni así. “la primera meada de un elefante africano mezclada en el acondicionador” y ahí fue el boludo a buscar orín de paquidermo al zoológico (acá creo que fue culpa mía porque el del zoo de Córdoba no era africano, creo que era un elefante asiático)
Pero eso no es lo peor. Lo peor es descubrir con los años que en realidad el pelo no se pierde, en realidad el pelo se cae. ¿Y a donde va a parar cuando la gravedad actúa sobre él? Eso mismo, a situarse en otro lado. Es como esa ley de la física y la química que dice que nada se pierde, todo se transforma, bueno en este caso el pelo de la cabeza termina por volverse pelo en la espalda, en el pecho, en la nariz y hasta de las orejas! Lo juro por lo que más quiero que yo no tenía pelo en la espalda. Pero de unos años a esta parte me empezaron a salir esos antiestéticos vellos entre los omóplatos. Empezaron a salir muy despacio al principio, como haciéndose los boludos. Un día me levante y mi señora me dijo “mirá cuchi, te salieron dos pelos en el lunar del hombro, te los arranco…” Y de ahí en más siguieron cayendo de la cabeza y forestando la espalda. Y ni hablar del día que me levante, me vi las orejas y me dije “boludo! Parezco un hobbit de orejas peludas!!!”
O sea que hay algo peor que quedarse pelado y es quedarse peludo en donde no se debería uno quedar peludo. ¿Y hay algo peor que quedarse pelado y peludo? ¡Claro que lo hay! Es no aceptar que uno esta entrando en estas dos condiciones. Y aca uno puede caer en tres nefastas categorías, el peinado con trampa, el del quincho, y el operado con implantes. El peinado con trampa es aquel que quiere tapar los espacios abiertos con los pocos pelos que le quedan. Muchachos, eso roza con lo patético, casi tan patético como los que agarran ese gato muerto bajo las ruedas de un mionca y se lo chantan en la pelada. El peluquín señores es el peor enemigo de la imagen personal. ¡Sépanlo, los quinchos no engañan a nadie! Y después están los operados que se sacan pelos del pubis por ejemplo y se lo meten en las entradas, dando como resultado muchas veces el raro caso de pelo lacio en el fondo y crespo en el frente. Y que al igual que los implantes mamarios, se nota que son falsos pero con la gran salvedad que las tetas artificiales a los hombres no nos calientan…perdón no nos importan, calentar si que calientan.
Así que yo opté por no caer en la ridiculez y decidí seguir ese engaño sutil que dice que este verano se va a usar la pelada. A fin de cuentas cuando hago el balance de lo que me ahorro de shampoo, acondicionadores y peluquero ser pelado no esta tan mal.

jueves, 16 de septiembre de 2010

De libros e ideotas...

por Luciano Di Giorgi

Ustedes por ahí no lo saben, pero este perejil cruza con berro está escribiendo un libro. De hecho está escribiendo tres libros en simultáneo, y por ende no escribe ninguno. Pero yo soy así, la frase quien mucho abarca poco aprieta para mí carece de nisigficado, o quizá será que todavía no la entendí. Y me suele ocurrir bastante seguido que me siento frente a la máquina dispuesto a escribir con toda la furia para darme cuenta, breves instantes después, que justo en ese momento las ideas y la creatividad se me jueron de paseo. Son en estos momentos donde para relajar la cabeza empiezo a pensar en cosas que nada tengan que ver con lo que estoy escribiendo y de donde nacen todas las estupideces que publico en los post.
Ahora sin ir más lejos estoy tratando de seguir el hilo de lo que escribí en mi libro ayer y no se me ocurre nada. Así que nuevamente utilicé esta técnica de pensar en algo que nada que ver y esperar que la idea surja sola y me puse a pensar en los libros que leí en mi vida. Acto seguido pensé no sólo en los libros sino también en que habrían estado pensando los autores cuando los escribieron. Y después, ilógicamente, me puse a fantasear que hubiera escrito yo basándome sólo en los títulos de dichos libros. Bueno, lo que sigue a continuación es una lista de versiones propias de libros ajenos. Obviamente que por cuestiones de espacio sólo les dejo las sinopsis de cada uno.

Papillon: crudísima historia que narra las desventuras de un preso francés condenado injustamente a pasar el resto de su vida rayando toneladas y más toneladas de manzanas para hacer un plato de alimento para bebes que entre al libro Guines de los records. Papillon es un libro cargado de suspenso e intrigas. ¿Logrará nuestro protagonista rayar la suficiente cantidad de manzanas? ¿Se recuperará alguna vez de las dolorosas heridas producidas cada vez que se le zafa el cacho de manzana y se raya el dedo? ¿Será su papilla gigante lo suficientemente grande como para batir el record?

El día del Chacal: libro de carácter científico que, a modo de diario, narra la vida cotidiana de estos caninos salvajes y carroñeros que habitan en los desiertos de México.

La ciudad de las Bestias: Historia ambientada en un pueblito de Galicia donde por algún extraño misterio ningún alumno pasa del primer grado

El señor de los anillos: Biografía no autorizada sobre la vida y obra de Samuel Ibrahim, paisano de plaza Once, que continuó con el negocio familiar hasta convertirse en un magnate de la joyería.

La milla verde: (famoso en la Argentina por la película Milagros inesperados) que narra las desventuras de un prisionero condenado a pintar 1,609344 Km de una ciclo vía de la ciudad con un pincel número 16 redondo. Obviamente de color verde.

El padrino: Breve cuento ambientado en un bautismo donde el padrino debe llegar luchando contra las demoras en el transporte público, y el hecho de haberse olvidado el regalo. Las jugueterías cerradas en día domingo le imprimen a esta obra un suspenso inusitado.

La alternativa del Diablo: De cómo el club atlético Independiente de Avellaneda va tratando de salir de los problemas económicos y del transe de no poder levantar en la tabla. La alternativa del diablo nos lleva a través del análisis de las autoridades que no saben si llamarlo al Tolo o probar con Bochini en el puesto de DT.

Y así podría seguir largo y tendido porque tuve la suerte de haber podido leer muchísimos libros en mi vida. Pero los voy a tener que ir dejando porque de rompe y raje se me vino una ideota, aunque no para mi libro sino para el cuento que le estoy escribiendo a Isabella. Pero algo es algo ¿no?

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Campera Columbia Titanium 2010 $ 550

Pantalón Desmontable para trekking $ 349

Zapatillas Salomón Authentic $ 769

GPS con widescreen U$D 144, 99 (unos $ 565)

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Celular I-Phone para llamar a la grúa $ 499

Sombrero de cuero onda Coco Dundee $180



Quedarte atorado entre la nieve y el barro de la primera cuadra de la subida de Saihueque y sintiéndote como un pelotúdo porque este gil pasó por al lado tuyo en un Clío 97 de mierda, medio destartalado y gasolero sin ningún problema hasta arriba de todo, no tiene precio. Para todo lo demás existe Garchacard.



Esto les juro que pasó hace un par de años atrás. Justo en la esquina de mi casa anterior al pie del Cerro Otto, sube la calle Saihueque que para ser honesto es bastante jodida de subir y mucho más con nieve. Y ahí se quedó este pobre señor que más tarde (porque obvio que llegué hasta arriba, estacione seguro y baje a ayudar) supe que era de Rosario y que era la primera vez que manejaba en la nieve.

¿Y a que viene toda esta perorata se preguntará usted señora? Y viene a colación del tema que voy a tratar de tratar a continuación. “del por qué que muchas veces compramos pelotudeces que no necesitamos”

A saber en el ejemplo anterior, nos encontramos a una persona que vive en una gran ciudad pero que sin embargo posee una gran camioneta 4x4 más ideal para la topografía de la luna que para la city propiamente dicha. Que además, en la primera oportunidad que tiene para justificar tan astronómico gasto, se da cuenta que sin importar la potencia, la tracción y demás cosas que la camioneta pueda ofrecerle, se queda empantanado como cualquier hijo de vecino. Y eso sin contar el GPS de última generación que te puede guiar hasta saturno, pero que no te avisa “cuidado imbécil que la zanja está tapada por nieve y no la vas a ver”. Y ni hablar del super, archi, mega celular que por más touchscreen que tenga, no te asegura que el hijo de puta de la grúa te deje esperándolo por horas en la calle pasando más frío que Walt Disney en su última morada. Ojo, no digo que sea culpa del pobre rosarino, sólo digo que por ahí le hubiera convenido gastar más plata en cursos de manejo en la nieve que en tecnología innecesaria. Y por ahí ustedes dirán “que guacho pistola este Luciano que anda por la nieve con un Clio donde las mejores todo terreno no pueden” y desde ya les digo que nos es así. Yo no soy nada fuera de lo normal. Los que convivimos con nieve sabemos andar en la nieve, así de simple. Si en cambio yo hubiera ido a Rosario, aún con GPS incluido, lo más probable es que intentando ir al monumento a la bandera hubiese terminado apareciendo en la Casa de Tucumán.

Lo mismo pasa por ejemplo con los celulares. Yo nunca lo conté pero antes trabajaba en una compañía de telecomunicaciones atendiendo las cuentas de empresas de Bariloche. Ahí se me solía dar siempre la misma situación cuando salía al mercado algún teléfono nuevo.

- Che negrito, vengo a cambiar el teléfono -

- ¿de nuevo? Si el mes pasado te llevaste la BlackBerry nueva? -

- Si, si, pero ya no me sirve. Me queda chica. Ahora quiero el nuevo que salió -

- ¿Cuál de los nuevos Marcos? Salen varios modelos nuevos por mes -

- El nuevo, el que tiene tuch escrin, con 350 gb de memoria interna y hasta servicio de planchado de camisa -

- ¿Y para que querés tanto si no usas siquiera el mail en el equipo? ¿y tanto de memoria? Si de pedo tenés la agenda cargada -

- No, no entendés, de verdad que necesito ese fono negrito -

- Ok, pero dame algún otro dato porque no se a cual de todos te referís -

- A ese nuevo… el que le vendiste ayer a Jorge -

¡Bingo! Ahí está la respuesta a mi pregunta ¿para qué carajo querés Touchsreen, memoría extendida y demás servicios si no los usas? ¡Obvio!Porque se lo vendí a Jorge, su amigo. Y Marcos no puede ser menos que Jorge. Seguro que ayer se vieron y uno le presumió al otro con el equipo que recibe mails (servicio que no usa porque me cansé de configurárselo y que el otro por inútil lo vive desconfigurando) y el Jorge le retruco diciendo, “si, pero mirá lo que me compré yo ayer” Y siguen eternamente comprando cosas cada vez más avanzadas (y por ende más caras) sólo por no ser menos que el otro.

Las modas y el condicionamiento social señoras y señores son los culpables de que muchas veces caigamos en estas compras compulsivas al reverendo pedo.

En el medio de la ciudad andan con gigantes y antieconómicos vehículos más aptos para el Paris-Dakar que para el tráfico cargadísimo de las 6 de la tarde.

Cientos de consumidores nos tiramos a comprar modelos de celulares cada vez más modernos y sin embargo en las charlas con mis amigos todos extrañamos el nokia 1100. ¿Vaya paradoja no?

Ni hablar de los guardarropas atiborrados de prendas que de pedo usamos una vez al año. Es más, conocí mujeres que se gastan cientos en cosas que después no usan porque se ven gordas (sin palabras).

Sin ir más lejos yo me compré una notebook espectacular, que aunque usada, me salió más de 2 lucas y a la cual de pedo que le uso el procesador de texto y muy de vez en cuando el paintbrush para boludear un rato. Todo para darme cuenta que con la vieja PC que tengo en el escritorio con windows 93 me bastaba y sobraba.

Últimamente me estoy dando cuenta (más forzado por la realidad económica que por mi pensamiento en si) que uno debe aprender a ser feliz con lo que tiene y no preocupado por lo que debería tener. Las patéticas frases tipo Osho, Coello o Bucal me enervan, pero hay una que me es muy útil y que no la leí en un pedorro libro de autoayuda (que en realidad sólo ayudan al autor que vendió miles de ejemplares) sino que me la dijo un sabio conocido mío que de filósofo tiene lo que yo de físico nuclear “mirá gringo, yo no tengo todo lo que quiero. Pero quiero todo lo que tengo” Y el vago es feliz.

Yo no tengo una super 4x4, pero tengo un hermoso Clio medio destruido que cada tanto me deja a pata, pero que sube las cuestas nevadas como una cabra el muy hijo de puta. Y más importante aún, que me lleva a la plaza a jugar con mi hija cuando queremos.

No tengo celular con pantalla táctil, de hecho no tengo celular y vivo tranquilo sin tener que contestar miles de sms por día de gente que está tan ocupada mandando mensajitos que no tiene tiempo de sentarse a tomar unos mates y charlar como Dios manda.

Definitivamente no tengo la última netbook, esa que entra cerrada en el bolsillo trasero del jean y que pesa menos que un paquete de yerba. Pero tengo un armatoste, que mal que mal me permite poder estar escribiendo un cuento para cuando mi Isabella aprenda a leer. Y eso para mi no tiene precio

Todavía no tengo casa propia (y a como van las cosas probablemente nunca la tenga) pero por lo menos pude alquilar una casa desde donde tengo la privilegiada vista del lago Nahuel Huapi. Algo que en los exclusivos countrys todavía no pueden ofrecer.



Haciendo un balance puedo decir que gracias a la crisis económica (sobretodo la personal) ya puedo aprender a querer todo lo que tengo.

martes, 14 de septiembre de 2010

Cuando las lenguas se entremezclan.

por Luciano Di Giorgi

Desde hace un par de semanas me encuentro trabajando nuevamente en mi primer amor, la hotelería. Enganche justo una búsqueda y después de las idas y venidas, y de las entrevistas varias, me encuentro ahora en el puesto de recepcionista. Puesto que me encanta y que además, como el hotel es internacional, me da la posibilidad de retomar la práctica de los 2 idiomas que hablaba con fluidez pero que con el desuso de los años había perdido un poco.
Si señores, porque este perejil cruza con berro, habla obviamente el español, como idioma de cuna, y además el inglés y el portugués, es decir que soy trilingüe. Hasta se podría decir que soy políglota si se piensa que yo hablo español, inglés, portugués, cordobés y boludeces.
Pero lo que más satisfacción me da no es el hecho de retomar la práctica de idiomas, sino las boludeces que se me cruzan por la mente cuando analizo las cosas que me dicen y que hacen más llevaderas las 8 horas de trabajo (ocho horas y media contando el almuerzo y los puchitos intermedios).
A ver si lo puedo explicar señora. Uno cuando escucha a otro hablar en otro idioma, y siempre y cuando uno conozca ese idioma obviamente, puede traducir casi de forma inmediata el mensaje que te quieren dar. Pero lo divertido es cuando uno imagina como tomaría ese mismo mensaje alguien que desconoce totalmente ese idioma que no le es propio.
Y aquí les dejo algunas de las idioteces que se me dieron por pensar en mi primera semana de trabajo.

Teléfono de la recepción sonando….ring….ring…!!!
- Recepción buenas tardes habla Luciano -
- Oi! Sim, ligo desde o quarto cinco, cero y oito. Voce podeme enviar alguem para pegar as malas das mininas? -
Voz en off de mi mente: (Si señor, ya le envío una niñera sádica y con un latigo que castigue a esas gatitas malas con chirlos en la cola al grito de - tomá por mala, tomá por mala!!- ) Como verán es una boludes total, pero a mi me divierte.

O cuando una señora me reclamó lo siguiente:
- Voce sabe que o banhero (fonéticamente bañero) de meu quarto nao esta funcionando como deberia? -
Voz en off de mi mente: (bien señora, ya le mando un pack de viagras, cortesía de la casa, para que ese joven trabajador de la seguridad natatoria empiece a funcionar como Dios manda. Y de paso le mando una zunga más chiquita y una campera naranja para hacer la fantasía completa) Otra boludes atómica de mi imaginación.

Otro:
- Sim Luciano, eu quero ollar a posibilidad de rentar um carro -
Nuevamente voz en off: (como no señor, lo quiere con caballos blancos o alazanes? Un sulky estará bien o quiere algo más grande y de cuatro plazas tipo volanta?)

Uno más y no los jodo más:

- Disculpe senhor, que numero tenho que marcar desde o quarto para facer uma ligacao (la c es con cerilla que mi máquina no la tiene, sonando ligasao)
Voz en off one more time: (y…yo le diría que para ligaciones marque el número de su ginecólogo de confianza. Sobretodo si quiere una ligación de trompas ¡¿vio?!)

Es genial esto de los idiomas. Aclaro que paso todo lo que se dio particularmente con el portugués ya que casi la totalidad de los huéspedes actuales son brasileros. Con el inglés lo podré hacer más adelante cuando empiecen a llegar los gringos a pescar truchas, atragantarse de nuestro asado de cordero patagónico, y hacer extensas excursiones por los diversos cabarulos de la cidade. Paréntesis aparte merecen los hermanos chilenos que también suelen venir muchos a Bariloche y que por momentos pareciera que hablan un idioma totalmente distinto del nuestro. Aclaro que no quiero herir los sentimientos de los hermanos transandinos, pero es la verdad muchachos, por momentos no se les entiende un pomo (seguro que si yo voy a Chile dirían lo mismo de los argentinos que hablan y que no se les entiende un joraca ¿no?) Y para que vean que no miento les transcribo una frase literal que me pidió un chileno y ustedes saquen conclusiones:

- ¿Disculpe señor, pero será posible conseguir un guatero para el pololo de la guagua que pegó frío en el cerro y anda descompuesto pué?-
Instrucciones: Léase el texto más arriba mencionado a la mayor velocidad posible como para emular la forma de hablar de los que moran en tierras transandinas (si puede darle la entonación y el cantito tanto mejor) y después traten de explicarse que leyó…. ¿No pudieron sacar una conclusión? Ok, acá va la traducción al argentino:
- ¿Disculpame negrito, no tendrás una bolsa de agua caliente para el novio de la nena que chupó frío en el cerro y anda con retorcijones?
¿Vieron que distinto suena el mismo mensaje de un lado y otro de la cordillera? No se dan una idea la maratón de neuronas que tuve que usar para descifrar ese mensaje y no faltarle el respeto con una carcajada. Otra que Robert Langdom en el código Da Vinci.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Albert Einstein si que la tenía clara...

por Luciano Di Giorgi

Fue Albert Einstein el que un día se despertó y mientras preparaba el mate y los biscochitos de grasa, y habiéndose quemado el dedo con el fósforo consumido, dijo “Sólo se de dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez humana. Aunque de lo primero no estoy tan seguro”
Un verdadero capo el Alberto. Capo porque no sólo fue quien desarrolló y nos dejó la teoría de la relatividad (mi abuelo, que en paz descanse, realizo infructuosos intentos de explicármela sin éxito alguno para su gran decepción) sino que además con la frase que abre este post nos da un chivo expiatorio para los que de tanto en tanto nos mandamos alguna que otra estupidez.
Posta muchachos, yo cada vez que me mando una Di Giorgiada de aquellas, como por ejemplo dejarme las llaves dentro del auto cerrado y el resto de mi humanidad afuera del mismo, me repito constantemente “bueno, tranquilo gringo. Recordá que como bien dijo Einstein la estupidez es infinita, o sea que nos tu culpa macho, es culpa del puto infinito” Y esta frase me ayuda mucho a sentirme un poco menos estupido porque a fin de cuentas el infinito como que ya escapa a mi radio de influencia ¿no? (sobretodo si es infinito punto rojo o infinito punto azul que son muy mucho más lejanos).
Claro está que la misma frase debo repetírmela varias veces durante el lapso que demoro en reingresar al susodicho vehículo. Me la digo a mi mismo cuando me doy cuenta por primera vez de la estupidez que me mandé, y luego la reitero en diferentes momentos. La repito cuando estando fuera del auto comienza a caer una lluvia que asustaría al mismísimo Noé. Nuevamente cuando llamo a 25 cerrajeros y ninguno está disponible hasta dentro de 4 horas. Y una vez más cuando el tipo, ya abierto el auto, me faja con $100 (mínimo) por 25 segundos de trabajo.
Durante cada una de estas fases yo me repito constantemente lo mismo:
- “no es tu culpa, es culpa del infinito”- mientras me chorrea el agua de lluvia por la pelada.
- “no es tu culpa, es culpa del maldito infinito”- mientras espero durante horas cagado de frío bajo un toldo pedorro.
- “no es tu culpa, es culpa del puto de mierda del infinito”- mientras abro la billetera y descubro que no tengo plata por lo que tengo que caminar 5 cuadras bajo la misma puta lluvia hasta el cajero.
- “no es tu culpa, es culpa del hijo de una gran bataclana turca y que encima se la lastra doblada, del infinito” - mientras veo como el cerrajero se retira campante con un día de mi sueldo en su bolsillo por los servicios prestados en menos de 5 minutos. Y así sucesivamente hasta el mismísimo puto infinito.
Pero como siempre que llovió paró (y en aquella oportunidad paró justo cuando yo lograba ingresar al auto) y como para cada roto hay un descocido, yo más o menos fui armando una suerte de teoría que, aunque aún esta en fase de estudio, me animo a compartir con ustedes. Y aprovechando la teoría de la relatividad de Einstein, unidas a sus palabras sobre la estupidez, me inspiré y armé una nueva teoría que intentaré probar en este escrito.
Como les dije anteriormente mi abuelo dejó este mundo sin haber podido hacer entrar en esta cabezota (cabezota que dicho sea de paso viene de la rama vasca de esta mezcla de sangres que soy y que justamente la heredé de él) la teoría de la relatividad tal y como es. Pero algo me acuerdo de lo que me explico tantas veces y al parecer Einstein afirmaba algo así como que si dos vagos viajan juntos a más de la velocidad de la luz, ambos dos pueden llegar a ver cosas distintas, realidades distintas. Como si cada uno viajara en lados opuestos del bondi y de la ventanilla derecha uno fuera viendo la villa 31 mientras que el de la izquierda va mirando un country.
Todo visto desde esta perspectiva nos lleva a suponer que el universo es relativo y que no hay nada que pueda ser considerado absoluto (salvo el vodka) Pero tomando este concepto, medio casero, de lo relativo se me dio por mezclarlo con lo de la estupidez y creí determinar (a alguno le sonara a excusa consuelo) que la estupidez tampoco es absoluta.
Nace así la teoría de la estupidez relativa, o relativismo estupido si lo prefieren, y que en cierta forma trata de reivindicar a todos aquellos que alguna vez nos hemos mandado alguna. Es básicamente evaluar al hecho concreto desde varias perspectivas e intentar elegir la que nos haga sentir menos imbéciles. Sería algo así como ver el vaso de Fernet medio lleno o medio vacío, aunque en mi caso siempre lo vea medio vacío y no por pesimista sino porque ya ando apurado por hacerme otro antes que se acabe el hielo. Bueno, esto es más o menos así y se trata de buscarle la vuelta para sentirse menos idiota.
Pero finalmente y luego de darle muchas vueltas terminé por aceptar que la teoría de la estupidez relativa era bastante estupida. Dos casos concretos que analicé y que enumero a continuación me llevaron a ese resultado.

Caso 1:
Usted para impresionar una chica, se hace el langa en una fiesta tirando la botella de Fernet para arriba y atajándola cuando cae, al mejor estilo de Tom Cruise en Cocktail. Pero de repente la botella se le escapa, cae y se rompe en mil pedazos ensuciando todo de líquido pegote, llenando de vidrios el piso y dejando a los parroquianos sin la última botella de Fernet. Además en el intento de agarrarla hace caer la mesa y todo el resto de las botellas caen al piso. Para peor ya es la hora donde nadie te vende alcohol ni para una lastimadura.
Según la teoría relativista: usted se diría que la verdad fue una desgracia con suerte porque, no sólo que nadie se lesionó, sino que además ahora todos pueden estar tranquilos de que los controles de alcoholemia les van a dar bien. No fue una estupidez, fue un acto de buen samaritano.
Según la realidad: ¡Usted es simplemente un estúpido! ¿!Como se le puede ocurrir jugar con una botella de Fernet infeliz!? Puede jugar con el frasco de remedio de su madre moribunda…es más puede incluso tirar al aire a su madre moribunda y atajarla en el aire, pero nunca, nunca con una botella de fernet!! Si le paso esto, realmente merece que su segundo nombre sea estupido.

Caso 2:
La misma fiesta que en el anterior caso, se salvó de milagro porque a último momento cayó uno con 4 choperas en el baúl del auto y un fernet de litro en cada bolsillo. La fiesta, que por el estupido (o sea usted) casi queda arruinada se salva de milagro por el ídolo de siempre y todos terminan más chupados que el miembro viril de Julio Iglesias. Al final la chica de sus sueños, que a duras penas puede articular media palabra del pedo que tiene, le pide a usted que la lleve a su casa en auto aprovechando que van para el mismo lado. Ya se están por ir y usted en voz alta y sin poder contenerse (porque es un reverendo estúpido) pregunta “¿alguien más necesita que lo lleve, voy para el centro…?” No sólo que dejó pasar la oportunidad de llevarse a esa chica que chupada es más fácil que saltar el cordón de la vereda, sino que además el auto se le llenó de gente, de la cual no conoce ni a la mitad, estuvo hasta las mil y quinientas haciendo de taxi, y la minita que debía irse con usted, en el quilombo que fue acomodar a todos, quedó en el asiento trasero donde un avivado le hizo lo que quiso y terminó por llevársela él a la casa.
Según la teoría relativista: Usted debe reconocerse como un buen tipo, de noble gesto que no podía permitirse dejar a toda esa gente en aquella fiesta si podía darles una acercadita a sus casas. Además usted trata de convencerse de que un buen tipo como usted no se aprovecharía tan abusivamente de una mujer en estado de ebriedad.
Según la realidad: Una vez más ¡usted es simplemente un estúpido! Usted bien sabe que si no fuera por su estupidez a esta hora estaría disfrutando de la minita de la cual seguro se hubiera aprovechado como los empresarios se aprovechan de las políticas de la AFIP!!!

No hay tutía macho/a, cuando uno tiene tendencia a la estupidez no hay física que lo salve. Así que habrá que seguir viviendo en esta realidad relativa.

Aclaración importante: En caso que usted se lo este preguntando ninguno de los dos ejemplos anteriores están basados en experiencias personales y fueron descriptos sólo a modo ilustrativo. Sólo son cosas que me contó un amigo que le pasaron al hermano de un primo de su vecino. Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Del humor cordobes

Del humor cordobés
por Luciano Di Giorgi

Este perejil modificado genéticamente para ser persona, vive actualmente en esta hermosísima ciudad a orillas del lago Nahuel Huapi que es San Carlos de Bariloche. Pero en realidad vio la luz en la mediterránea ciudad de Río Ceballos, en el corazón de las Sierras Chicas - Córdoba. Es decir que soy serrano y cordobés por nacimientos y patagónico por adopción.
¿Pero que significa ser cordobés? Que es el núcleo de este post. Significa que cada puta vez que digo de donde soy, mi interlocutor diga:
- “!Uy, de Córdoba! ¡Contate un chiste!” Como si todos los de mi tierra fuéramos humoristas.
O peor aún yo les digo:
- Soy cordobés -
- “me gusta el vino y la joda, y lo tomo sin soda porque así pega más”- es la respuesta casi automática del otro, emulando la canción de Rodrigo como si todos los cordobeses fuésemos cuarteteros (aunque haciendo un mea culpa debo decir que casi todos lo somos).

¿Y esto porque es? -me pregunté muchas veces - Esto es por esta tendencia mundial, muy arraigada en la Argentina, de estandarizar a las personas dependiendo su origen y procedencia. Así es como por ejemplo los nacidos en Santiago son por añadidura, vagos y fieles seguidores de la Santa Siesta. Los Tucumanos tienen fama de querencieros de lo ajeno y de buenos peleadores (la frase te gua meter una tucumana es famosa y refier a te voy a meter un cabezaso que te va a poner a dormir). Los porteños….bue, me amparo en la quinta enmienda y me reservo el derecho de opinión. Los nacidos en la provincia del gran Guemes suelen ser conocidos por jodones y fiesteros como casi todos los norteños. Se dice de los Jujeños que chupan más que revoque recién hecho. Y así podría seguir por largo rato. Y no sólo con las provincias argentas. También hay estándares para los judíos, los ingleses, los alemanes, los gallegos, los tanos y etc.
Bueno, en este afán de estandarización a los cordobeses nos ha tocado ser tildados de varias cosas.
A saber:
- Afectos al drinking (léase borrachos, curdas, beodos, mamados o similares). Y fundamentalmente adictos a ese bálsamo casi mágico llamado Fernet (ferné o Fernando Bladys en el léxico local) y que debe ser, atenti todos, Branca, con dos hielos y con Coca Cola (Cualquier otra combinación es un insulto a nuestra tierra y nuestro fino paladar fernetero)
- Cuarteteros y eximios bailarines del mismo. Acá debo hacer un parate y reconocer que hay mucho de verdad en este mito. El cuarteto es para nosotros lo que la chacarera para el santiagueño, la zamba para el salteño o el tango para el porteño. Y si, es verdad, la mayoría de los cordobeses sabemos mover las caderas bastante bien, incluidos los hombres.
- Si sos mujer andas con suerte porque las cordobesas tienen fama, con justa razón, de ser las mujeres más lindas de la argentina.
-Y por último se piensa que todos los cordobeses somos grandes contadores de chistes.

En los primeros 3 puntos no hay nada que discutir porque es la pura verdad. Salvo en el tema del cuarteto donde me lo ponen siempre al potro como referencia sin saber que Rodrigo en Córdoba nunca tuvo la fama que tuvo en el resto del país. El de Rodrigo era un cuarteto para baires. La mona, por otro lado, ese si que es referente absoluto de la docta cuartetera.
Pero es en el tema del humor donde hay que hacer más aclaraciones y donde me gustaría explayarme. Y es que hay una enorme brecha entre saber contar un chiste y ser gracioso. Un buen chiste lo puede contar cualquiera que tenga un mínimo de gracia. Sólo implica saberse bien la letra (no hay nada más estúpido que olvidar o confundir los hechos de un chiste), repasarlo un poco mentalmente antes de contarlo y si tenés un buen sentido del humor, agiornarlo un poco con gestos, voces distintas para cada personaje y un poco de expresión corporal et voilá, ahí tenés un chiste. Obviamente que hay mejores contadores que otros y Cacho Buenaventura por ejemplo contaría mejor que yo el mismo chiste. Pero básicamente cualquiera puede contar un chiste ya que no es más que una historia contada con gracia. Por eso por lo general cuando me dicen “eh córdoba, contate un chiste” a mi suele no salirme ninguno porque yo no soy rápido para el humor.
Ser gracioso es algo totalmente distinto. Ser gracioso es una cualidad que uno tiene o no desde el nacimiento y donde nada tiene que ver el saber contar un chiste. Se es gracioso en cualquier acción, momento o circunstancia. Pero hay dos tipos de graciosos. Los de gracia lenta, donde me incluyo si es que a alguien le parezco gracioso. Y los graciosos rápidos, categoría donde no me puedo incluir bajo ningún punto de vista. El de humor lento tiene que pensarlo, meditarlo y analizarlo. Escribirlo y repasarlo una y mil veces cambiando aquí, borrando allá. En cambio el de humor rápido es un ser casi imposible de tratar porque no para de tirar una tras otra haciéndote llegar muchas veces a un estado de carcajada tal que podes llegar a sufrir de calambres abdominales.
Y es en este último punto donde suelen ser famosos los cordobeses legítimos. Y digo típicos porque hay casos como el mío donde somos cordobeses de primera prensada. Claro, yo nací allí en plano corazón de la provincia serrana, pero fui el primero de mi familia en hacerlo. Todos los Di Giorgi anteriores a mi son nacidos y criados en Buenos Aires, por lo que yo no soy 100% cordobés según la teoría de la tercera generación. Es más, casi ni tengo esa tonada que resulta tan graciosa y que sale de la mezcla del español con el sanavirón (aunque alguna que otra vez se me patina el cantito debo admitir).
Pero el cordobés legítimo, el que es 100% de la tierra y de varias generaciones, ese si que es rápido para el humor, es muy rápido. Tan rápido es que, Fangio ni encendió el motor y el otro vago ya está descorchando el champucito en el podio. Es el tipo que tiene el chiste fácil, a flor de piel. El que de cualquier lado te saca un chiste, un apodo o una historia que te lleva a los extremos de la risa. Es el tipo nacido para el piropo al paso. El que te caza al vuelo cualquier defecto y lo utiliza para pegarte una buena gastada. Ese es el cordobés típico y no este gilún devenido en pseudos-escritor amateur.
Yo te puedo contar un chiste y a lo mejor te causa gracia, aunque lo más probable es que no lo haga porque soy un queso para el chiste armado. Para eso están tipos como el Cacho Buenaventura, el negro Álvarez o el Flaco Pailos. Tipos que ya armaron un show en torno a sus personas. Pero ojo, es un show que, aunque estudiado, hubiera sido imposible de hacer si estos mostros no fueran esencialmente graciosos.
El cordobés es rápido para la humorada y esa es su mejor virtud. Y quizá ahí si te acepte una suerte de estereotipo porque casi todos son rápidos. Allá he conocido gente que incluso cuando te cuenta sus desgracias son graciosos. Recuerdo por ejemplo, a un amigo que laburaba en las obras (no interpreten esto como algo discriminativo, pero entre los muchachos de las obras se encuentran verdaderos diamantes en bruto del humor) que una vez casi me caga a trompadas porque me reí de una de sus desgracias. Pasa que una conversación que debería haber sido la siguiente:
- Negro, ¿que pasa que andas con esa cara?
- No sabés lo que me paso. Un inconciente que venía muy rápido en la avenida, pasó el semáforo en rojo y la chocó a mi vieja que venía cruzando por la senda peatonal y ahora mi vieja está en el hospital toda enyesada.
Como pueden ver este en ejemplo, dicha charla bien podría haberse en cualquier lado y es realmente un tragedia que no puede menos que conmovernos y ponernos mal. Pero en cambio el sombra de horno (así le decían porque era negro, redondo y no servía pa bosta) me la contó de la siguiente manera:
- eh negro! ¿Qué pasa que andas con esa cara?
- No sabés culeao lo que paaasoo! Un infelí venía por la avenida como cabaret en quiebra, echando putas el moquero. Y paso el semáforo de la esquina, el de la Mirta viste (el uso de artículos antes de nombres propios es sello de mi tierra) como bondi lleno el animal, y no va que me la levanta a la vieja como sorete en pala ancha booludo! La tengo a la Susana (también suele llamarse a la madre por el nombre de pila) en el hospital tan vendada que parece la novia de la momia de titanes en el ring!

Y ya está, fue sólo esa conversación. Una tragedia total, pero contada de ese modo. Y ojo, no lo hizo a propósito. No quiso ser gracioso, simplemente le salió así porque así es él. Así son casi todos lo cordobeses. Y no va que yo que no pude aguantar la risa. ¡No saben como se me ofendió! Y ahí, justo ahí está la tipología del cordobés básico. En ese humor rápido, concreto, cortito y al pie.
Yo allá en Córdoba paso por tipo serio, hasta aburrido te podría decir. Pero fuera de Córdoba tengo alguna que otra changüí.
Así que ya lo saben, la próxima vez que les diga que soy cordobés no sean culeados y no me pidan un chiste, porque desde ya les digo que no me va a salir. Como dije, yo soy de humor lento. Déjenme charlar un rato, que entremos en confianza, tomemos unos vinos si es posible y van a ver como solitas van saliendo las cosas graciosas y divertidas. Ahí la vamos a pasar mejor los dos.

martes, 7 de septiembre de 2010

Receta para programa de TV exitoso

Receta para programa de TV exitoso
Por Luciano Di Giorgi

1 Conductor de cabeza prominente. (Si consigue de los que vienen sin escrúpulos mucho mejor)
1 formato de algún programa que haya triunfado en el exterior.
90 Kg. (o más) de chocolate bien amargo transgénico.
2 o 3 gatos viejos devenidos en “productoras”, “directoras”, “jurado” Etc.
1 o 2 coreógrafos histéricos (Los de lágrimas fáciles dan mejores resultados e imprimen otro sabor a la cosa)
½ docena de siliconadas dispuestas a todo. Y cuando digo a todo es a todo, las media histeriquitas resérvelas en heladera para cuando el rating se empiece a bajar. (si consigue con novio, prometido o similar no lo dude y utilice cuantas sean necesarias)
½ de ex figuras de cualquier índole venidas muy a menos.
Sal, pimienta y escándalos en cantidad necesaria.

Paso a paso.

Ponga a macerar a un comentarista de Badia en su propia grasa durante 15 años. Es importante que durante todo ese tiempo al ingrediente principal se le vayan agregando cantidad necesaria de humoristas de dudosa calidad para acentuar aún más el medio graso en que se lleva a cabo el reposo y maceración. Pasado ese tiempo ya está listo para producir, dirigir y conducir un programa de éxito.
Una vez listo el conductor, colóquelo en bowl junto con la idea de un formato exitoso de otro país (dancing with the Stars sería una muy buena opción) y bátalo enérgicamente hasta que tome consistencia y parezca que la idea es del conductor.
Una vez logrado este punto reserve en un costado. Mientras la mezcla reposa, en otro bowl junte las siliconadas con los coreógrafos y las ex estrellas para que vayan amalgamando y haciendo algunos pasos pedorros, y metan la mezcla al horno para que se vayan calentando entre si.
Por otro lado agarre los gatos jovatos, empílchelos cual pendejas, déle unas pinceladas de ego y cuando ya estén en su punto mezcle con los 90 Kg. de chocolate berreta transgénico. Al principio usted va a notar como que el chocolate prepondera al resto de los ingredientes (conductor incluido) Pero es sólo una ilusión, después va a ver como el chocolate se funde y confunde con el resto de los ingredientes aportando mucha más grasa al producto final.
Finalmente usted tendrá un show televisivo como Dios manda. Sírvalo en un canal de televisión con más interés en el rating que en el contenido et voilá!
Es un plato muy rendidor. Notará después como con este mismo plato usted puede llenar cientos de horas en otros programas que se desprenderán de este y que serán, aunque usted no lo crea, más grasosos que el original.

A hacerlo mis queridos amigos y buen aprovecho…perdón, provecho.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Desde San Clemente con amor

Desde San Clemente con amor
Por Luciano Di Giorgi

Desde San Clemente con amor bien podría referirse al título de una película de Tiburón, Delfín y Mojarrita haciendo una parodia del clásico de James Bond “desde Rusia con amor”, pero en la costa atlántica. Pero no, no se trata de eso.
Podría tratarse tal vez de la hipotética carta que le manda la orca Belén desde Mundo Marino (si señora, la que se hizo famosa tirándolo a Nano hacia el cielo, y que hubiera sido mucho más famosa si se lo zampaba de un bocado) a su hermana gemela en el Sea World de la Florida. Tal y como un león le escribió a otro en el hermoso tema de Chico Novarro. Pero tampoco.
Incluso alguien podría pensar erróneamente que se trata de una simple carta de amor de un pibe que vive en San Clemente (¿como se diría un Clementino?) a su amada en algún otro lugar del mundo. Aunque tampoco sería verdadero.
Desde San Clemente con amor nació hoy cuando de rompe y raje me llegó el recuerdo de las vacaciones familiares de verano en esa ciudad de los pagos del antiguo cacique Tuyu. Pasa que una prima de mi viejo había heredado un depto hermoso en esa localidad balnearia. Viejito el cuchitril, pero bien completo. Ideal para comer, dormir y después pasarse el resto del día afuera.
De esas vacaciones tengo recuerdos espectaculares y otros no tanto. Espectaculares hasta que promedié los 15 años, y no tanto después de eso. El tema es que San Clemente es ideal para dos tipos de turistas, los menores de 15 y los mayores de 35 (menos de 35 pueden pasarla bien también. Siempre y cuando ya estén casados y con hijos). Ahora, si estabas en esa fatídica franja que va de los 15 a los 20 y tantos, la pasabas peor que calzoncillo de ciclista.
No es de malo y bardero que lo digo. Y no, no quiero que el secretario de turismo me mande una carta documento. Pero es la verdad en este caso. San Clemente, por la época en que íbamos nosotros, tenía menos vida nocturna y entretenimientos para adolescentes que el paraje de Ischilín en el norte de Córdoba, que no sólo es un pueblo tipo caserío, sino que es pueblo museo, ¡imagínate lo fiestero que es!
Para peor mi viejo cuando se tomaba vacaciones se las tomaba a pecho. Nada de diez días y guardamos días para semana santa y el invierno. Minga, mi viejo si se iba, se iba por no menos de un mes. Imaginate vos un pibe de 14, casi 15, con las hormonas que parecían un mezclador de pelotitas del bingo del barrio, vacacionando 1 mes entero en San Clemente del Tuyu! Empachos terribles me agarraba de tanto comerme los mocos. Decí que por suerte tenía primos con casa en San Bernardo que tenía una noche que la partía. Así que cada tanto, bondi amigo y dos o tres días de punchi punchi con los primos Coumont. Por eso es que a los 15 años me emancipé totalmente del período vacacional y prefería quedarme en Río Ceballos en casa de mis abuelos (¡mirá que jodón el vago!). Eso si, con copia de las llaves de casa donde, una vez vacía, altas fiestas nos hemos mandado.
Sin embargo, mi etapa vacacional pre adolescente fue espectacular. San Clemente era (a lo mejor lo sigue siendo) una ciudad muy linda para un chico hiperkinetico como lo era este imberbe escritor. Las playas eran las más amplias de toda la costa por lo que nunca te sentías cual sardina enlatada, como pasa en MDQ, Gesell o el mismo San Bernardo. Pasábamos horas enteras jugando al tenis con mi viejo (bah, yo intentaba pegarle y el corría a buscar la pelotita que yo siempre mandaba al congo) o disfrutando los placeres del tejo.
Por las noches, cuando el clima lo permitía, medio mundo en mano nos íbamos al muelle y volvíamos siempre con un balde lleno de cornalitos. Si en cambio la noche se ponía fría nos íbamos a caminar por la peatonal donde ocasionalmente clavábamos una copiosa parrillada y donde siempre terminaba en los jueguitos electrónicos o en alguno de los parques de diversiones itinerantes que hacían temporada allí.
Un poco más grande, con más libertad de movimiento mis viejo se quedaban en algún bar, o en casa jugando a la generala y yo escapaba al cine que quedaba a la vuelta del departamento o mejor aún, a la plaza de artesanos donde en el playón central daban todas las noches su espectáculo “los malabaristas del Apocalipsis”. Tres flacos muy talentoso, aunque medios sicóticos, que asombraban con sus malabares y descostillaban de la risa con el cuantioso repertorio de boludeces que hablaban en cada función.
¡Y Mundo Marino! ¡Me olvidaba de ese parque! Eso merecería un capítulo aparte en la historia de mi vida. ¡Que bueno que estaba ir a Mundo Marino por Dios! Pensar que nosotros lo conocimos cuando recién empezaba y tenía sólo un delfín (que años después casi se muere cuando en un truco se tragó una pelota) dos focas y tres o cuatro gatos disfrazados de nutrias. No me quiero imaginar lo que debe ser ahora porque año a año ese parque crecía y agregaba animales y espectáculos.
O las tardes fieras que prohibían playa y que pasábamos en el parque arbolado que llamaban vivero, montando a caballo y tirando unas carnes a la parrilla.
Con mis viejos íbamos año tras año a San Clemente desde Córdoba en un Renault 6. ¿Pavada de aventura no? Viaje larguísimo que mi viejo se mandaba de un sólo tirón (mi vejiga perfeccionó su elasticidad en esos viajes) y donde nunca faltaba la heladerita con sandwuchones y el termo de 5 lts. lleno de coca que salía de Córdoba bien fría y llegaba a destino pareciendo un caldo de dudosa procedencia. Siempre con alguna canción en la boca del repertorio de María Elena Walsh, Pipo Pescador y otros tantos de la música infantil. Pasa que en esa época el tutú tenía una radio que a duras penas cazaba media sintonía y de pasa cassete ni hablar. Eso vino mucho tiempo después cuando ya viajábamos en el R18 y donde el cassete de León Gieco daba más vueltas que novia tímida.
Mi viejo manejaba y mi vieja inventando juegos increíbles como para que el apache que traían atrás no se aburriera y se pusiera a romper los huevos (mea culpa viejos). Así que con mi madre jugábamos a adivinar el color del próximo auto que viniera en sentido contrario. O el último numero de la patente y la provincia de donde era, ya por aquel entonces las patentes eran todavía con una sola letra que indicaba la provincia (Córdoba era la X) y un choclo de números. O cuantos viajeros llevaba dentro.
Contábamos las vacas en los campos, los postes de electricidad, las nubes en el cielo y hasta los bichos que chocaban en el parabrisas. Contábamos de todo con tal de no contar los kilómetros que faltaban.
Hoy cuanto con unos escasos 30 años (31 el mes que viene), y dejé de ir a San Clemente a los 15. O sea que la mitad de mi vida la pasé vacacionando en esa increíble ciudad y la otra mitad no. Y como me gustaría volver en algún momento para ver como siguió creciendo.
Si alguien lee esto y es de la zona, o va de vacaciones seguido por allá, le ruego me pase noticias. Cuéntenme si las playas siguen siendo tan lindas y los medanos tan mágicos para el juego. Si siguen saliendo tiburones, pejerreyes y cornalitos desde el muelle.
Cuéntenme si la fábrica de churros La Chacha sigue existiendo, y si el cine que estaba en la calle de acceso principal sigue exhibiendo sus películas y vendiendo maní con chocolate.
Mándenme noticias de la peatonal, ¿la siguen cortando a la noche para que la gente camine libremente? ¿Sigue existiendo el polígono de tiro en el centro, donde por dos chirolas te dejaban disparar 5 tiros con el aire comprimido? ¿Podré tirarme por el tobogán acuático que estaba justo al lado de la entrada del balneario Riazor si voy hoy en día? Es más ¿sigue existiendo el Riazor con sus carpas azules?
En fin, si alguien puede pasarme noticias de tan querida ciudad, se agradecerá el gesto.
Espero que en un futuro no muy lejano yo pueda desde Bariloche llevar a mi familia a vacacionar por allí.

barrilete cósmico! !¿de que planeta viniste?!

Ayer se pudo apreciar por segunda vez en la historia del Universo un fenómeno astrológico que no se daba desde hacía 24 años.
Ayer amigos míos, todo el mundo tuvo la suerte de poder ver una vez más este fenómeno de clase mundial que sólo se había visto una vez en el pasado.
Ayer amigos míos un barrilete cósmico volvió a surcar raudo el firmamento para entrar en lo más alto de la historia del deporte, y porque no también de la historia en general.
Hace 24 años el barrilete cósmico brillo en lo más alto del firmamento mejicano de la mano de un pibe de Villa Fiorito que por entonces ya era el mejor del mundo. Lugar del cual todavía nada ni nadie pudo sacar. Ese barrilete nos regaló el mejor gol de todos los goles que alguna vez se hicieran en un mundial. Y además nos dejó el relato de él, del único, del inigualable Víctor Hugo (si el del Diego es el mejor gol, el de Víctor Hugo es el mejor relate y por lejos).

Anoche el barrilete cósmico volvió a brillar, pero esta vez sobre suelo argento. Anoche en Rosario, Luciana “lucha” Aymar demostró porque desde hace 6 años es la indiscutida mejor jugadora del universo. Anoche la leona logró lo que nadie había logrado en los últimos 24 años. Anoche la leona volvió a tirar del hilo para remontar el barrilete.
¡Vamos Leonas carajo!

sábado, 4 de septiembre de 2010

De la evolución y lo que falta

Es realmente sorprendente el estado de evolución que alcanzó la especie humana. Sobretodo en lo que a evolución tecnológica se refiere.
Ya lo dice la Biblia en el Genesis “Al principio todo era oscuridad. Entonces un día Dios, con los huevos al plato de chocarse siempre la punta de la cama con la canilla o con el dedo gordo del pie por no ver un carajo, dijo hágase la EPEC” (Empresa Provincial de Energía de Córdoba), y con esta vino la luz… Y las facturas que no llegan, y los cortes programados y los altibajos en la tensión que te queman hasta el potus que tenes en el living y el caos en general.
Casi al final de esa semanita bastante movida, donde el barba se mandó más de un invento espectacular, un día dijo crearé al hombre a mi imagen y semejanza. Pero como se ve que ya venía medio cansado y medio carente de ideas, y además se acercaba el fin de semana y tenía cita con el de los cuernos para un partidito de tenis, creó al hombre medio como que a los ponchazos y pensando “bue, que salga lo que salga. Total les puedo dar la posibilidad de evolucionar y que la remen ellos solitos”.
Y así fue que desde la creación misma el hombre (ambos dos, los masculinos y los femeninos) fueron mejorando paulatinamente (acá en este punto, hay quien puede decirme que algunos involucionamos, pero ese es otro cantar). Y fueron pasando los años y las llamadas “edades de la humanidad” y con ellas los distintos descubrimientos e inventos que fueron haciendo de la vida algo un poco más llevadero. Y que se describen en la siguiente secuencia. Aclaro que dejé fuera la teoría de Don Darwin que dice que venimos de los monos porque ya lo metí al barba de arriba que es quien según la Biblia nos creo y no quiero armar bardo.
Nos encontramos entonces en primera instancia con la Prehistoria, pre fijo PRE que indica anterioridad. Momento histórico donde el hombre descubrió entre otras cosas, y según dicen, cosas como el fuego, las piedras y su uso (cosa bastante pava si se tiene en cuenta que estaban rodeados de piedras) la rueda y que se yo cuantas cosas más. Pero sin lugar a dudas los dos inventos o descubrimientos más rescatables de esta época fueron que los pibes descubrieron como reproducirse (léase garchar, fifar, pegarle al perro, revolver el guiso o como sea que le digan en su zona de influencia). Acá seguramente alguien me dirá que no fue un descubrimiento ya que el instinto de supervivencia y conservación hizo la mayor parte. Pero es todo un logro decir “¡mirá negra si yo pongo esto acá ta buenísimo!”.
Y lo segundo más bueno que descubrieron fue que si tirabas unos cachos de carne al fuego la comida salía más rica. Como si alguien hubiera dicho alguna vez “¡Macho! mirá que tiernito que queda el matambre de mamut si lo chantas un toque en las brazas” (muchos años después alguien también descubriría que si además al matambre lo dejas desde la noche anterior en leche salía mucho más tierno). Claro antecedente, este último, de los actuales asaditos y que sentaría la regla con que se mediría el accionar de todos los que por gusto o profesión nos dedicamos a este arte sutil de la parrilla de ahí en más.
La prehistoria se reparte a su vez en subdivisiones. Así nos encontramos con la edad de piedra, la del bronce, la del cobre, la del hierro, la de hojalata, papel maché etc. Y en cada una algo nuevo surgía y el hombre seguía avanzando.
Después de la prehistoria vino lógicamente la historia propiamente dicha que hizo posible entre otras cosas que existiera dicha materia en la escuela para enojo de algunos y beneplácito de otros (entre estos últimos me incluyo).
La línea de la historia que se nos suele enseñar arranca desde el fondo de la cancha con la Edad antigua, que le pasa el balón la edad media que está jugando de un 5 medio atrasado. A su vez este medio campista que debió haber sido africano o algo así porque fue medio oscuro, metió una apertura de cancha terrible con pase profundo a la derecha. Acá domina el esférico matándola de pecho en el límite del área grande la edad moderna, para tirarle un centro pasadito y a la olla a la edad contemporánea que todavía decide si meter la cabeza o tirar una media chilena.
Obviamente que de cada una de las edades nos llega algún invento o descubrimiento que hicieron de la vida algo mucho mejor (puse esta última opinión y al toque empecé a dudar. Ustedes sacarán sus propias conclusiones) y que incluso ayudó a evolucionar en lo que somos hoy en día.
Por cuestiones de tiempo, especio, y sobretodo por cuestiones de mi memoria, no me voy a poner a detallar que pasó en cada edad porque esto se tornaría más aburrido que bailongo sin cuarteto. Si están interesados en hacer un real repaso Internet esta lleno de información al respecto. Sólo les aclaro que todos y cada uno de los que pisaron este mundo antes que nosotros, contribuyeron a que las personas seamos lo somos hoy día.
Entonces el lector se preguntará con justa razón para qué carajo este infeliz me está haciendo leer toda esta sarta de idioteces si no va a profundizar. ¿No? Y es que con esto de los inventos y descubrimientos estoy medio indignado últimamente. Paso a explicarles. El otro día vi un documental en el Discovery Channel (canal del cual soy adicto) donde se recalcaba que en los últimos 50 o 60 años la humanidad había avanzado en una proporción exponencialmente mayor a todo lo evolucionado en todo el resto de la historia junta. Es decir, en 50 años hicimos más y mejor que en los últimos miles. Entonces el locutor empezaba a enumerar algunos de los logros más meritorios de la humanidad entre los que se encuentran el haber logrado que aparatos más pesados que el aire levantaran vuelo. Que máquinas diseñadas por el hombre pudieran llegar desde el espacio exterior hasta las profundidades más absolutas. Que todo lo que nos rodea mejoró sustancialmente en ese lapso de tiempo. Desde el avión de los hermanos Wright hasta los gigantes alados transoceánicos. Desde el glorioso Ford T al Lamborghini Murciélago.
Hasta los electrodomésticos evolucionaron notablemente. Mi abuelo escuchaba música en un combinado que para moverlo de lugar necesitabas 4 personas, yo escucho en un Mp3 que cabe en un bolsillo. Mi abuelo escribía en una Olivetti verde agua que pesaba un huevo, las netbooks de hoy en día pesan menos que un paquetes de yerba. La licuadora de mi abuela parecía el motor de un Ford Falcon, yo uso mini pimer.
Pero le quiero decir algo a los actores de esta vorágine de inventiva evolucionista. Muchachos, en su afán de acelere, se les están pasando cosas por alto. Todavía faltan inventar algunas cosillas que harían de nuestra vidas algo mucho, pero mucho, más simple y llevadero.
Y yo me pregunto como para ilustrarles:
¿Como es posible viejo que se puedan poner tipos en la luna (o eso nos hicieron creer) o se hayan inventado formas para mandar naves a Marte, Júpiter y los confines de la re mismísima galaxia, pero nadie haya inventado todavía un tubo de pasta dental que se auto acomode después que algún desconsiderado lo apretó por el medio en lugar de por atrás?
¿Puede ser que la tecnología se halla desarrollado al punto de disponer de las herramientas para comunicarnos al instante con alguien que está en Taipei (para los que no saben donde queda, es una ciudad que está pasando la loma del culo, 3 semáforos a la derecha), pero que todavía no nos dio un baño inteligente con sensores que analicen que, si estás entrando con un libro en la mano es porque el trámite viene para largo y donde un rayo láser capte la situación y las distintas variables y se las pase a la computadora para que esta analice y nos informe “tené cuidado infeliz, que estás por sentarte a cagar y no te diste cuenta que no hay papel en el rollo”? Avívense científicos, no todos los humanos andamos por la vida con una corbata de seda rojo punzó a mano.
Y así tengo miles de cosas que aún no se han inventado y que serían de suma utilidad. Llaveros que respondan cuando te escuchan putear porque no encontras las putas llaves. O curitas que no peguen en la piel y los pelitos haciendo que duelan cuando te las tenes que sacar de un tirón, y ya que estamos en la onda, algún antiséptico que no arda como la concha de la lora cuando te lo echas en las lastimaduras. ¡Necesitamos por el amor de Dios en forma urgente que inventen algo que nos evite tener que sacar con la mano los restos de comida mojados y apelotonados de adentro de la pileta de la cocina! Y podría seguir así eternamente. A veces me pregunto porque carajo tuve que sacar de mi abuelo Pirulo la jeta cuadrada de vasco en lugar de haber heredado su genio inventivo. No se dan una idea de la plata que tendría ahora si pudiera ponerme a inventar todas esas cosas simples de la vida y que hoy están faltando.
Ojo, a lo mejor lo haga y me ponga a inventar giladas útiles. Quien te dice que en una de esas no me vaya bien.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Al gran hombre de radio Lalo Mir

Al querido hombre de radio, Sr. Lalo Mir y Cía;

Mi siempre admirado Sr. Lalo y todos los que hacen día a día tan increíble programa, debo informarles que una vez más con su programa lograron algo fantástico. Una vez más, y como todos los viernes me llevaron de viaje por mi feliz infancia. Una vez más la consigna retro me hicieron emocionar en el recuerdo de tiempos pretéritos.
En el día de la fecha tiraron, un poco irresponsablemente debo decir, la consigna de recordar nuestro primer rodado.
Y como todas las mañanas yo me puse a imaginar mientras cocinaba las milanesas para las viandas, que estaba ahí, en ese estudio mítico contando esa parte de mi vida (algo que me pasa a diario eso de imaginarme contándoles mis experiencias).
Pero hoy hubo una diferencia haciéndome recordar esa parte tan importante en la vida de cualquier crío, de cualquier parte del mundo. Hoy me hicieron recordar a mi primera bicicleta, “la langosta poderosa”. Hoy lograron que me emocionara y me decidiera por primera vez en mi vida a escribirles para contarles algo.
Se que la carta llegará tarde, que el programa hace bastante que terminó, y que no es algo que van a contar al aire como las historias de todos los que llamaron hoy. Pero por esas cuestiones de la vida recién ahora puedo sentarme a escribir, uno de los tantos vicios que tengo, y quería contarles la historia de mi poderosa langosta aunque no vaya a salir en el programa. Se los cuento sólo por el gusto de contar y nada más. Además soy medio timidon y ni en pedo hablaría por la radio. Me tildaría y olvidaría la mitad de las cosas.

La poderosa Langosta llegó en algún momento de mi vida que no se precisar. Pero recordar la fecha exacta es lo de menos. Lo importante es que quedó grabado en mi memoria el momento en que mi viejo llegó del trabajo con el Renault 6 gris (mal llamada Renoleta. Porque la renoleta señores era la R4, la que era medio redondeada) que teníamos por esos días. Recuerdo la cara de felicidad que traía a pesar de las largas horas de trabajo, y no podré olvidar nunca la emoción mal contenida de mi vieja que ya sabía de antemano que era lo venía en el baúl.
Verde furioso era. Con asiento banana y con respaldo (los que tuvieron la suerte de tener una las recordaran), frenos traseros contrapedal y manubrio largo y curvado tipo moto chopera. Como sacada de las mismísimas manos de Peter Fonda en Easy Rider era la poderosa.
Y no sólo era mi primer bicicleta. Era sin lugar a dudas la mejor bicicleta del mundo.
Aún cuando por la situación económica reinante (inflación y otros yuyos) la bici fuera usada y no nuevita (siempre fuimos de clase media, donde no sobró nunca nada y donde alguna que otra vez algo supo faltar), era la mejor de todas las bicis que había visto en mi vida.
Compañera incansable de aventuras, fue la primera que vio mis caídas intentando montarla (nunca use rueditas) y la que me acompaño sin chistar a donde a mi se me ocurriera ir cuando, ya más grande, supe dominarla.
Fue la bici que tenía ese respaldo curvo de caño al final del asiento de banana y de donde mi viejo la agarraba para correr detrás mío mientras me enseñaba a andar en la canchita de tierra del campo de deportes. (si alguna vez van a Río Ceballos es la canchita de fútbol que está al lado de las canchas de tenis en el campo de deportes municipal)
Fue la bici que me llevaba al club, a lo de mi abuela, a los de mis amigos o simplemente a recorrer las márgenes del río enfrente de casa. Fue la bici con la que uno de mis amigos jugaba a ser Poncharelo y yo el rubio del que nadie recuerda el nombre. Fue la bici que más de una vez defendí de las burlas del vecinito de enfrente de la casa de mi abuela que tenía una igual, pero 0 Km. y mucho más full que la mía. Ese pibito que era como el Quico de nuestra vecindad. El que tenía todos los juguetes que quería y te lo hacía saber.
Su bici era muy parecida a la mía, sólo que la de él era de un azul inmaculado y de un color perfecto, mientras que la mía era verde, media desteñida y toda rayada.
La de él tenía 3 cambios, la mía un solo piñón que de vez en cuando se le daba por morder la cadena.
El asiento de su bici relucía bajo los rayos de febo fruto de su obsesión de pasarle Blem todos los días. La cuerina del mío en tanto, estaba ajada por los años y por el buen uso.
Los rayos y las llantas de su bici refulgían de cromo. Los de la mía estaban ya bastante oxidados y de color cobrizo.
Pero había algo que mi bici tenía y la de él no. La posibilidad de salir a rodar mundo. Su bicicleta no tenía permiso de traspasar más allá de los confines del portón de la casa. La mía podía llegar a donde mis piernitas la llevaran. Y lo mismo sucedía con cuanto juguete tuviera. Su colección (completa) de muñecos de He-Man todavía hoy, veinte y pico de años después) debe estar en sus empaques originales. Mi muñeco de He-Man era un veterano curtido por la intemperie que término totalmente mutilado por los años de servicio prestado. Su muñeco estaba en perfectas condiciones, pero condenado al ostracismo de la habitación. El mío sabía cual era el verdadero sabor del luchar en la vereda de tierra y en las banquinas, y conocía de sobra la sensación de caer al vacío desde las increíbles alturas del nogal del fondo donde todas las tardes subía a pelear con Skeletor.
Pero nombre el nogal de mi abuela y automáticamente pensé en ramas. Y por las ramas me estoy yendo y no quiero, ese será material para otra historia.
Mi langosta poderosa era una bicicleta con cicatrices. Una fiel servidora con marcas permanentes que indicaban que quien la montaba era feliz y no se le achicaba a nada.
Como ese largísimo rayón que lucía en el costado y que también tenía su historia. Ese rayón que se lo hice cuando nuestra aventura del día fue la de subir la montaña del molle (montaña altísima e inalcanzable para nuestra edad y tamaño). Y que en el regreso cuando venía bajando como cabaret en quiebra (echando putas) no recordé aquella endemoniada curva que se cerraba a 180º y quedé atascado entre espinillos y alambres de púas.
O como aquella abolladura en el guardabarros trasero, fruto de una fallida pirueta en un salto de la pista de bici cross el día que trataba de impresionar a la chica que tanto me gustaba.
Si señores, mi bicicleta al contrario que la de mi vecinito, tenía historia; pero sobre todo tenía magia.
Magia para encarar con un solo piñón esas subidas durísimas de mí Río Ceballos natal. Las mismas que hoy en día con las modernísimas bicicletas con velocidades me parecen pesadas y que en aquellos años las subía sin siquiera transpirar.
Magia como para cargar tres pibes (dos sentados y uno parado en las puntas del eje trasero) y seguir andando sin quejarse.
Magia como par que hoy, veinte y no se cuantos pirulos después, yo la siga recordando por el sólo hecho de escuchar una consigna en la radio.
Tiempo después, cuando ya me quedaba muy chica, esa mágica amiga de dos ruedas pasó a algún otro chico que seguramente la habrá disfrutado tanto como yo. Yo tuve varias más. Lindas bicicletas, buenas bicicletas incluso, pero ninguna como la primera.

Hoy en día, mi hijita de dos años ya tiene su primer triciclo. También es usado, que se le va a hacer, nuestra situación económica tampoco nos permitió comprarle uno nuevo. Aunque siendo tan joven seguramente no lo recuerde en el futuro.
Pero seguramente si recuerde en 20 o 30 años su primera bicicleta. Bicicleta que le llegará más adelante, en unos añitos nomás. Y ojala que para cuando llegue ese momento estemos en condiciones de comprarle una 0 Km. Y si no se puede una nueva le buscaré una usada. Eso si, sea cual sea de las dos, me voy a asegurar de una sola cosa. Que la bici de mi gorda venga cargada de tanta magia como vino la poderosa langosta con su asiento banana y su manubrio de choper que me regalaron mis viejos con tanto esfuerzo.
Mil gracias al equipete de Lalo por hecho por forzar a que estos recuerdos salten en mi cabeza cada tanto. Son responsables de que me surja la nostalgia así que les mando esto como para compartirla un poco con ustedes.
Mil gracias a mis abuelos, el Pirulo y el Vicente, la Nelly y la Kethy (tatita los tenga en la gloria a los cuatro) que pacientemente arreglaban a la bici, o al ciclista, cuando alguno de los dos caímos todos magullados.
Y sobretodo mil gracias a mis viejos que en sus posibilidades de la época, pero sobretodo en su infinita sabiduría y cariño me regalaron hace mucho a la Poderosa Langosta, la mejor bici del mundo.

Atte. Luciano Di Giorgi
(Un cordobés en Bariloche)

miércoles, 1 de septiembre de 2010

De la música argenta en general.

De la música argenta en general
Por Luciano Di Giorgi


A mi me gustan los Fabulosos Cadillacs. Siempre me gustaron, desde pequeño se podría decir. Es más, fue el primer grupo de rock nacional que escuche en mi vida. Porque si bien el primer disco que tuve en mi corta existencia fue El Amor después del Amor de Fito (el disco más vendido de la música nacional dicho sea de paso) los Cadillacs ya estaban ahí en mi vida con sus canciones de ska (recuerden que hablo de los primeros años de estos chicos). Y estaban presentes particularmente con una canción que cantábamos siempre en el bondi que nos llevaba a jugar los partidos de Básquet desde nuestro pueblo de Río Ceballos hasta la ciudad de Córdoba Capital.
Mi novia se cayó en un pozo ciego fue el primer tema que canté a viva voz por iniciativa propia. Es decir ya cantaba canciones como el himno nacional y demás canciones patrias, o las canciones de la iglesia por ejemplo, o canciones infantiles, pero un tema de adultos (así lo consideraba yo en esa época) nunca. Bueno este tema de los Cadillacs fue el primero que canté con ganas y con esa sensación de ser ya mayor. Una estupidez total porque ni siquiera tenía pelos púbicos, pero bueno ese es otro tema.
Pasa que era un tema re trasgresor para nosotros los vaguitos de la categoría pre-minis del club Jorge Newbery . Tengan en cuenta que mi carrera basquetbolista se desarrolló entre mis 6 y 11 años, re pendejo dirá usted y si, si que lo era. Además en los viajes iban los de las categorías superiores, particularmente los cadetes y que eran nuestros ídolos máximos y además dueños del cassete de los Fabulosos.
Y ser trasgresor en esos días para nosotros era escuchar a Vicentino diciendo “me pregunto que pasa por allí abajo” a lo cual todos en el colectivo, y a los gritos, le respondíamos “nada, nada no veo un carajo” Y ahí está la trasgresión, en la palabra carajo. Era el sentirnos grandes por el sólo hecho de poder decir carajo sin nadie que nos retara ¿Que locos bárbaros que éramos no? Casi, casi como los niños de hoy en día.

Pero a que viene todo este prólogo, a que hay dos cosas que recuerdo perfectamente de aquellos días, la letra de esta canción que quedó grabada a fuego en mi memoria y el interrogante que tuve desde siempre y que es básicamente porque el nombre de la banda. ¿Porque se habrán bautizado como Los Fabulosos Cadillacs? ¿Será que a Vicentino o al Sr. Flavio les gustan dichos autos? ¿Será que alguno de los integrantes de la banda poseía uno de estos vehículos? No creo que esto último sea factible al precio que estos autos yanquis tienen, y más teniendo en cuenta que cuando empezaron eran unos muertos de hambre. De haber sido por el auto de alguno de ellos posiblemente se hubieran llamado los fabulosos Gordini, o Los increíbles Fititos y punto.
No, tiene que haber alguna otra explicación. Pero nunca la busque.
Y ayer, pensando en estas cavilaciones de la vida me di cuenta que existen en nuestro país numerosos ejemplos de bandas con nombres rarísimos y que por lo menos este humilde servidor desconoce el origen.
Muy difundida es, por ejemplo, la historia del nombre de la banda del Indio, Los Redonditos de Ricota, que al parecer nace porque en sus primeros días repartían de estos bocadillos en sus recitales. O la famosa historia que narra el momento cuando a Prodan le preguntaron que pasaría si Sumo llegaba a separarse alguna vez y que por toda respuesta dijo “¿Divididos? Las pelotas” dando origen, según dicen, a esas dos grandes bandas post Sumo que dirigien la fantástica dupla Mollo-Arnedo en la topadora del rock, y Sokol en las Pelotas
Pero también nos encontramos por ejemplo con casos como el de Soda Stereo y acá es donde uno se pregunta como carajo se les ocurrió semejante nombre. ¿Será que en algún momento a Ceratti, Bosio o Alberti se les ocurrió chantarse un sifón en cada oreja y decir “!chau loco, que bien se escucha, en estéreo!” O más acá en el tiempo el nombre de la banda que a mi modo de ver es la mejor de la última década. Catupecu Machu, que como será de extraño el nombre que ni siquiera se si lo escribí bien. Catupecu Machu, ¿der carajen nisificará no? O la no tan buena Mancha de Rolando que honestamente me suena a haber nacido de una charla entre taxistas de Bariloche. Y es que en esta hermosa ciudad del sur tenemos realmente una calle que se llama Rolando y de ahí que me imaginación planteo la siguiente charla por las radios del auto:

- Aquí móvil 6 llamando a móvil 4. ¡Atendé gordo turro! -
- Si cabeza, ¿que pasa? Toy acá comiendo un chori en el playón de la Terminal, ¿te venis? -
- En diez toy ahí. No, te quería avisar que tengas cuidado porque hay un manchón de hielo acá en la Rolando y casi se me va el auto a la mierda -
- ¿Que tenga cuidado con que? -
- Con la mancha de rolando, casi esquina Albarracín -
- Ah, ok gracias -

Dando así un posible origen al nombre de esa banda. Y ojo que hay muchas otras ¡eh!. Babasónicos, Los calzones rotos, Bersuit Vergarabat, Ataque 77, Serú Giran (para los que son más viejitos) y así la lista puede seguir un rato largo. Además no se da sólo en el rock. Y nos encontramos así por ejemplo en el folclore a los inigualables Chalchaleros, Los Tekis, Coplanacu etc. O en la movida tropical a Los Palmeras, Pancho y la sonora colorada, o Trulala.

Ustedes se preguntarán porque este pibe con todos estos interrogantes no se pone a investigar en Internet. Y la verdad es que por un lado me da un poco de paja perder tiempo en eso y por otro lado es como que no quiero romper la mística (chamuyo barato!)
De todas formas me gustaría dejarles algunos nombres que se me fueron ocurriendo con los años y que están copados como para esas bandas que recién nacen y todavía no tienen nombre. Lo dejo para ser utilizado libremente ya que mi capacidad como músico es similar a la que puede tener un político para ser honesto y en mi reputísima vida voy a tener una banda. No cobro nada si quieren usar el nombre. Eso si, no sean culeados y si alguna vez se hacen famosos con alguno de mis nombres mándenme un par de entraditas y pónganme en los crédito.

Nombres para bandas musicales de distintos géneros:
- Jimmy Yan y los Wasabe Boys: ideal si vuestra banda rock o pop incursiona con ritmos orientales
- The Reykiavik Conetion: Música electrónica tipo la que se escucha en el norte. No abuela… no me refiero a los carnavalitos de Jujuy. Música electrónica del tipo de la que se escucha en Noruega, Finlandia u Holanda.
- Los timbales de Arroz: como para un grupete tropical.
- Síndicos de la U.O.M: Obviamente para un grupo de metal (si alguien no cazo el chiste me avisa y se los explico)
- Low Jazz: obviamente para un grupete de jazz
- La trastocada Blues Band
- Último Tren a Munro: como para una bandita de garage.
- Mac Pappo: Banda “tributo” al gran Pappo Napolitano pero en ritmos de regueton (como para que Pappo vuelva del más allá a cagarlos a trompadas)
- Medio Mundo: aunque este último nombre apuntaría más al ego de los integrantes. Imaginate a cualquiera de los flacos que tocan si le preguntaran “¿che flaco vos con quien tocás?” a cuya respuesta el flaco orgulloso podría decir “uf yo toco con medio mundo”

Y tengo algunos más pero que los reservaré para más adelante. Un saludo pa todos, los dejo porque voy a Youtubear (¿si se puede decir googlear por no Youtubear? A los Cadillacs como para cocinar al ritmo de la buena música argentina.

martes, 31 de agosto de 2010

El experimento de los 6 grados de separación de Kevin Panceta

El experimento de los 6 grados de separación
Por Luciano Di Giorgi

Anoche haciendo zaping (esa actividad donde, si fuera deporte, la Argentina tendría más de un campeón del mundo) pasé por un canal donde hablaban de una película (o documental, no estoy muy seguro) llamada Los 6 grados de separación de Kevin Bacon. Y quedé muy intrigado acerca de el posible tema de central de la película, que podría ir desde el actor tratando de abrirse de gambas y logrando unos escasos 6º de abrietud (para que se den una idea el bailarín devenido en actor y héroe de películas de artes marciales, Jean Claude “me cago a palos mi guardaespaldas” Van Dame logra unos fenomenales 180º) o bien podría ser que hablara del nuevo emprendimiento de Kevin Bacon fabricando vinos de 6º, o vaya uno a saber de que.
Como el especial estaba justo terminando y yo tenía el volumen en mute (si ya se, como en los bancos de los que hablaba ayer, pasa que si por el volumen la llego a despertar a mi señora o a la gorda se arma el tole tole), me tuve que quedar con la duda. Así que hoy, todavía carcomido por esa duda, recurrí a esta herramienta fantástica que es la Internet y me puse a leer un poco. Obviamente descubrí que en mis deducciones nuevamente estaba direccionando erróneamente mis líquidos urinales en dirección al recipiente (o dicho coloquialmente estaba de nuevo meando fuera del tarro). Porque los 6º de separación de Kevin Bacón (Kevin Panceta para los amigos del habla hispana) trata de una teoría de data de 1930 y que fue originalmente propuesta por el escritor húngaro Frigyes Karinthy (no intenten repetir el nombre en voz alta, yo todavía tengo acalambrada la lengua) en un cuento llamado Chains, y que en el transcurso del tiempo fue estudiado por numerosos intelectuales y grupos de investigadores de todo el mundo. Básicamente, y pa no ponerla difícil, la teoría afirma que cualquier persona en el mundo esta conectada de alguna forma con cualquier otra en sólo seis pasos o intermediarios (se sobreentiende que se tratan de dos personas que no están unidas por vinculo cercano así que no busque la relación entre usted y su suegra porque no vale, además dicha relación debe ser media fulera así que para que ahondar ¿no?). Entonces me puse a leer más para ver si esto realmente sería posible y para mi asombro mientras más leía más me confirmaban que efectivamente entre yo y Scorsese por ejemplo no deberían existir más de 5 intermediarios. Hecho que me alegro sobre manera, no sólo porque soy un gran fanático de este genial director, sino porque me di cuenta que si yo ubicaba y le rompía un poco las pelotas a esos 5 intermediarios posiblemente lo podríamos convencer a Martin de darme un papel en alguna de sus películas y lanzarme a la fama como lo hizo con Al Pacino en el Padrino.
¡Se imaginan ustedes lo que eso posibilidad significa para un actor amateur como yo que recién esta comenzando! Es como que a un niño que esta pateando una pelota de trapo en la placita de repente se le aparezca el Diego y lo invite a jugar un picadito.
Pero, como siempre, no tarde mucho en bajar varios cambios (a punto muerto pase mejor dicho) ya que lo empecé a analizar un poco más en frío (había salido a fumar al porche y en Bariloche hoy hace 5 bajo cero) y me di cuenta que hay varios factores que me juegan en contra.

A saber:

1 - Entre Scorsese y yo hay 5 intermediarios de los cuales yo probablemente sólo conozca el primero y más cercano a mi.
Y me parece que en este caso sería como con los trabajos. ¿No les pasó nunca que tienen algún conocido que trabaja en una empresa donde ustedes saben que se labura bien y se cobra mejor y que cuando le piden una manito para entrar el otro le dice “bueno si, este….dejame ver que puedo hacer, mandame un currículum tuyo y veo como se los paso a los de recursos”? Y uno que en la alegría de esa posibilidad no sabe leer entre líneas se va más contento que que nerd con 3 megas de velocidad de conexión. . Pero donde dice “dejame ver que puedo hacer” mis queridos lectores, debería decir en realidad “no voy a hacer un carajo porque me voy a olvidar de esta charla en 5 minutos” y donde dice “mandame un currículum y se los paso a los de recursos” debería decir “mandame un currículum, total siempre está la vieja excusa de que no llegó al mail. Además no conozco a nadie de recursos salvo a la nueva secretaria que está más buena que comer el pollo con la mano”.
Por lo cual señoras y señores, dudo mucho que si yo le pido a alguien que me arme una cadena de recomendaciones para con Scorsese esta llegue a buen puerto alguna vez. Siempre hay algún turro que te dice que si, para olvidarse de todo a los 30 nanosegundos exactos.

2 - Martin Scorsese es un profesional que honestamente no creo que fuera a contratar a un total desconocido sólo por recomendación de algún conocido.

3- Además estuve leyendo algo más y descubrí que acá también hay letra chica. Ya que en ningún momento habla de amistad directa entre cada uno de esos eslabones. O sea, no es que mi amigo es amigo de un amigo de otro amigo de Scorsese. No, puede ser cualquier tipo de relación. Por ejemplo, el tipo que le corta el pelo a mi señora esta conectado, según esta teoría, por ejemplo con Marcelo Milanesio (el mejor base argentino de todos los tiempos y el primer argentino en entrar al salón de la fama de la NBA). Si, así como lo leen, el peluquero que acá en Bariloche (que valga la aclaración debe saber de básquet lo que yo se de física cuántica) le corta el pelo a mi mujer estaría conectado a Milanesio, ya que mi mujer a su vez esta casada conmigo, quien a su vez en su época de basquetbolista le pudo pedir un autógrafo a Milanesio en la cancha de Atenas. Pero todo esto no quiere decir que el peluquero pueda invitar a tomar mates a Marcelo y que este acepte gustoso, mejor dicho puede pero como una cosa suya y no por esta relación de los 6º. Porque dudo mucho que Marcelo recuerde que cierta vez en cancha de Atenas, cuando al final del juego contra Olimpo hace quichicientos años, un rubiecito de metro veinte le pidió un autógrafo a su máximo ídolo de aquellas épocas.

3- Y por último existe esta odiosa comparación en la que yo solito me fui metiendo. Pacino tiene talento, siempre lo tuvo, aún cuando recién arrancaba. Y yo, bueno soy sólo uno que todavía ni debuto en un escenario y que anda soñando con llegar lejos ¿vio?

Pero sea como sea, el punto es que terminé por desconfiar en esto de los 6º. Más que desconfiar, terminé por asustarme. Esto que el mundo, con su millonada de tipos se convierta de repente en un pañuelo como que me produce un poco de vértigo. ¿A ustedes no?

lunes, 30 de agosto de 2010

De los datos innecesarios, a la televisión en los bancos y reparticiones públicas.

Si hay algo que siempre me caracterizó es la enorme cantidad de datos y referencias totalmente al pedo que mi cerebro puede almacenar.
Esto en parte es culpa de mi abuelo materno, que con su colección de revistas científicas y de interés general me pegó de chico el vicio de leer cuanta estupidez anduviera cerca. Así fue que crecí leyendo revistas como Muy Interesante, Mecánica Popular, la Conocer y Saber (que más tarde pasaría a llamarse Conozca Más vaya a saber porque) y la nunca bien ponderadas Selecciones de Readers Digest, estas últimas reservadas casi exclusivamente para la lectura en mis períodos escatológicos, es decir cuando me sentaba en el trono por horas y horas a leer (otro de los vicios que tengo de chiquito y que a mi señora la enervan).
De esa época me quedaron almacenados en el disco duro de la mollera una infinidad de datos que, no sólo no le interesan a nadie, sino que además no sirven para una mierda (bueno, la Selecciones para esto último si que me servía).
Así me enteré por ejemplo que en el desierto del Sahara sólo nevó una vez y fue en el año 1979. O que el único mamífero que no puede saltar es el elefante.
Como ven son datos que yo les puede retransmitir y que son más inservibles que papel higiénico mojado (quien alguna vez haya intentado limpiarse el culo con papel mojado sabrá entender). Datos al pedo salvo que usted señora este planeando un viajecito al Sahara, en cuyo caso le recomiendo se lleve un suéter por si las moscas, o si usted señor andaba con ganas de entrenar ese paquidermo que tiene en el patiecito del fondo para que tirara un ollie en el skate a modo de truco circense, desde ya le digo que va a perder el tiempo.
Pero a donde nos llevan esta sarta de pelotudeces se preguntará el lector (no se preocupe tía que yo también me lo estaba preguntando) y la respuesta es muy sencilla. Y es que desde el advenimiento de la Internet, mi afán de buscar datos inútiles se centuplico. La web últimamente está plagada de boludeces, encuestas al pedo, e investigaciones que arrojan datos que tienen menos valor que un cecor de 5 (para los que no tuvieron la suerte de nacer en la República Mediterránea de Córdoba les cuento que el Cecor supo ser algo así como los patacones, los bocones y otros ones que se inventaron para salvarle el tuje al gobierno de turno).
¿Y que es una investigación de estas que estoy describiendo? Básicamente es un estudio realizado por un boludo que no tiene otra cosa más importante que hacer, acerca de un tema que a nadie le importa un huevo y dirigido a algún otro boludo que tampoco tiene otra cosa más importante que hacer (en este último grupo se incluye este humilde servidor).
Investigaciones como por ejemplo:
- Un grupo de científicos Noruegos determinó que el fútbol es un deporte machista. (¿hacia verdadera falta investigar para llegar a esa conclusión?)
- Investigaciones recientes afirman que cada vez está más extendido el uso celulares en el mundo. (me jodeeessss!! ¡¿En seeeriooo?! ¿Cuántas semanas te llevó determinar eso pescado? ¿contaron personalmente a cada usuario?)
- Los resultados obtenidos en la investigación indican que los jóvenes de la Argentina cada vez debutan sexualmente a edades más tempranas. (¿era necesario? Sólo hace falta mirar a cualquier pibe de hoy en día para darte cuenta que los chicos vienen más rápidos que un Concorde con los carburadores tocados)

Pero dentro de esta sarta de idioteces que fui encontrando en la Internet hubo un dato que me llamó poderosamente la atención. Lo leí hace mucho, por lo cual no recuerdo las cifras exactas, pero hablaba de la cantidad impensable de horas que los Argentinos perdemos cada año esperando en las colas de bancos, empresas de servicios, dependencias públicas etc.
Horas, y horas, y más horas de esperar a ser atendidos con la mirada clavada en lontananza y pensando como solucionar nuestras mortales existencia.
Horas y más horas varados en esos laberintos de tiritas (yo creo que a alguno se le ocurrió esa idea de hacernos perder el tiempo en una cola que de entrada no parece ser una cola porque no es derecha sino con firuletes, pero que finalmente a nadie engaña).
Horas y más horas de espera mirando con disimulo los culos mirables que pasan cerca, o analizando la nuca del que tenés enfrente tratando de imaginar quien será o a que se dedicará (si es una mina que está más o menos buena también pensas que tal será en la cama).
Pero desde hace unos años se instauró en todo el país, comenzando por Capital Federal (porque Dios estará en todos lados pero las oficinas de Heaven S.A están en Puerto Madero, a mi no me joden), la moda de poner televisores colgados a la vista de todos y cuya misión en la vida es la de entretener a los giles de la fila. Están ahí como para que los que esperamos no rompamos mucho las pelotas y miremos con cara de ojete al que atiende cada 32 milisegundos.
Pero en todos los lugares donde alguna vez tuve que esperar haciendo la cola se dio siempre la misma puta situación de mierda. El televisor está. Es más está prendido. ¡Y te digo más, está sintonizando en un canal nacional! (usualmente uno de noticias o quizá uno de esos pedorros de la mañana llamados de “interés general”) ¿Y cual es el problema entonces?- Se preguntará el lector -
El problema está señores, en que el tele esta, y está encendido y sintonizando un canal nacional. Eso si, sin volumen para no molestar a los empleados.
¡La recontrísima vagina de la bataclana lora!
¡¿Para que mierda pones un canal en castellano si le vas a sacar el volumen hijo de un gran ramera?! ¿O acaso todos tus clientes saben leer los labios? ¿Es que no se dan cuenta que si en la tele están pasando algo interesante pero no lo podemos escuchar nos ponemos de peor humor? Es algo que me pone loco me pone. Es más, una vez se lo pregunté al gerente que pasaba por las filas con cara de imbécil preguntando si estaba todo bien y tuve esta conversación:

Gerente: - ¿Todo bien señor? - (sonriendo estupidamente como si el fuera el proctólogo y yo el próximo paciente)
Yo: (¡no Pelotúdo!, hace como 40 minutos espero y tengo los testículos al plato) - este…Si todo bien -
Gerente: - me alegro - (la estupida sonrisa sigue esculpida en su cara) - si lo puedo ayudar en algo o si tiene alguna sugerencia para mejorar el servicio no tiene más que avisarme -
Yo: Y en este punto uno debería decirle que es tremendo forro y que un mejor servicio lo lograría agregando más cajeros en lugar de los 3 que tiene para atender 400 cliente y que encima 1 de los cajeros esta fumando en el baño y el otro tratando de levantarse a la minita que está como pasante. Pero calmo a la tanada que llevo dentro y le sugiero - Sólo una sugerencia, ¿porque no suben el volumen del televisor así por lo menos entendés que noticias están pasando? -
Gerente: - Porque el ruido molestaría a los cajeros - me responde con el toníto que usaría para explicarle algo a Forrest Gump.
Yo: - Ok ¿y si sintoniza entonces algún canal de series en inglés, o alguna película con subtítulos?-
Gerente: - Ah no, nosotros queremos que nuestros clientes estén informados -

Y eso ya fue demasiado para mi pobre cabeza y apagué mis dispositivos de escucha (también llamados orejas).
¿Querés tenernos informados pero sin poder escuchar? ¿Será que pretenden que uno aprenda a leer los labios? (Ojo, esto último podríamos hacerlo con el tiempo que perdemos en las colas. Uno puede tomar un cursito de lo que sea ahí. Mi abuelo sin ir más lejos aprendió como desarmar un satélite de la NASA en las horas que esperaba para cobrar la jubilación)
¿O será que junto con la pena impuesta a Adan y Eva de irse del paraíso, Dios también nos adoso este castigo?
“Vivirás eternamente expulsado del paraíso, tus hijos y los hijos de tus hijos pasarán hambre y penurias y estarán condenados a esperar eternamente en la cola del banco”
Que se yo, por lo pronto yo los voy dejando porque son las 8 de la noche y en un par de horitas tengo que ir a esperar en la puerta de la AFIP para ver si puedo hacer un trámite mañana al medio día.
Besos a todos y que la espera les sea leve….