viernes, 6 de agosto de 2010

Cosa rara los argentinos

Hay algo que siempre me llamo la atención en la Argentina. Y son la pequeñas cosas que van a estar siempre sin importar que tan profunda sea la crisis o que tan mal estemos económicamente.
Este es un país donde podemos recortar presupuesto en casi todo menos en algunos puntos. Los que yo llamo los vicios innecesarios van a estar siempre presentes sin entender de cinturones ajustados, o épocas de vacas flacas. (Aunque si tenemos que hablar con corrección todos los vicios serian innecesarios, pero esa es otra cuestión). Como les venía diciendo, en la Argentina hay cosas que no se pueden explicar. Alguna vez leí una frase de un pensador de cuyo nombre no me acuerdo, que decía que la estadística es la ciencia según la cual si yo no tengo auto y mi vecino tiene dos, los dos tenemos un auto. Esto explicaría porque según la numerología, en la argentina, ya tenemos más de un celular por persona. Lo que no quiere decir que cada argentino tenga un teléfono, sino que por el contrario que hay personas que tienen más de uno. Si más de un teléfono, no intenten buscarle la lógica. A que viene todo esto se preguntará el lector. Bueno a que no importa si sos CEO de una multinacional o si de pedo llegas a fin de mes. Lo más seguro es que tengas un aparatito de esos que nos da esa sensación de estar conectados con el mundo, cuando en realidad cada vez nos desconecta más. Y a que el teléfono celular, muy útil en algunos casos, es un bien totalmente al pedo la mayoría de las veces.
Y al contrario de lo que uno pueda esperar, por fulera que sea la crisis económica de turno cada vez se ven más y más personas como zombies mandando mensajitos. Los argentinos podemos ahorrar en casi todo con tal de tener crédito en el celu para seguir “conectados” con el mundo.
Lo mismo pasa con la TV por cable, la que viene por cable propiamente dicha y la satelital. He visto ranchos que incluso no tienen ventanas para tapar el frío pero donde no falta la antena parabólica colgada del techo (y ojo que no hablo de la famosa budinera con la que antaño se podía chorear la señal del vecino. Hablo de las antenas originales que salen un huevo). Sin ir más lejos en casa garpamos todos lo meses $94 para ver con suerte cuatro o cinco canales que valen la pena de entre noventa que están sólo para hacer del zapping una actividad un poco más variada. Es más, una vez que fui a pagar el servicio en las oficinas centrales se dío esta conversación:
- Disculpeme señorita, pero le quería consultar una cosa. Yo no utilizo todos los canales, no hay algún servicio donde yo elija los que veo y pago en función de eso? -
- No señor, el nuestro es un paquete ya armado y con precio fijo (clink caja) - .
- Y no hay otra opción? Yo pago todos los meses $94 por canales que no veo, incluso algunos que no entiendo como la RAI o la TV Vasca -
- Si señor, en ese caso puede contratar nuestro servicio de TV satelital donde usted arma el paquete de canales acorde a sus gustos -
- Buenísimo- digo entusiasmado – y cuanto me sale eso?
- el básico le sale $150 sin los canales de películas, series norteamericanas o documentales que se pagan aparte (nuevamente clink caja, marcador de 2 a 0 a favor de la recepcionista y fin del partido). Y así sin más me la manda a guardar al ángulo dado que justamente son esos canales los únicos que yo quiero. Es más, a veces mientras paso de canal en canal me pregunto si realmente habrá gente que mira esos canales pedorros. Pero volviendo al tema de las cosas innecesarias que pagamos por incomunicarnos cada día un poco más, seguramente el cable le sigue al teléfono entre tantas otras cosas que los argentinos anteponemos a las cosas realmente importantes.

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