domingo, 29 de agosto de 2010

Filosofía oriental

Hace un tiempo tuve en casa un huésped del cercano oriente que me dejó una enseñanza bastante obvia pero fundamental.
Para los que no lo saben existen tres tipos de oriente (clases no personas valga la aclaración) el lejano oriente, China, Taiwán etc. El medio oriente, todos esos países podridos en petróleo y guita pero con más quilombos que los Pérez-García. Y el cercano oriente que sería la República Oriental del Uruguay.
Bue, este tipo es Montevideano, o sea que es del cercano oriente.
Y como siempre que dos extraños se ponen a charlar, una vez agotado el tema del clima, de que hace uno y el otro, y demás boludeces, nos pusimos a hablar de política. (Yo en este punto debo aclarar que cada puta vez que hablo de política con algún vecino hermano, ya sean chilenos, uruguayos o brasileros, me entra como un poco de vergüenza ajena por los dirigentes que tenemos, pero en parte si ellos están ahí algo de culpa tenemos). Y como yo estaba despotricando a más no poder el pibe me dice

- “¿sabés que pasa gringo? Que existe una sutil diferencia entre nuestros políticos y los de ustedes. Allá la consigna es curremos todos pero que no se note demasiado. Por ejemplo, allá se tiene X cantidad de millones para el presupuesto en educación ¿si? Y no te voy a negar que siempre un ínfimo porcentaje se desvía para otros fines que nada tienen que ver con la docencia. Pero por lo menos el grueso va a parar a las escuelas y como que todos hacen la vista gorda. ¿Entendés?
Y si, claro que lo entiendo. Entiendo sobretodo la diferencia entre un país y el otro. Acá en Argentina yo me imagino la misma situación pero con esas sutiles diferencias
- “bueno muchachos, esta es la partida presupuestaria para educación de este año, empiecen a dividirla, no sean culeados y me dejen afuera como hicieron con la de salud, y con lo que sobre que se yo, compren algunas cajas de tizas y dos o tres borradores” Y listo el pollo, cocinada la gaina y zanjado el tema del presupuesto para la educación (un cacho de cultura lara lala lala!!)

Es más, lo escuchaba a este oriental cercano y en sus palabras recordé la cátedra que dio el gran filósofo Luís Barrionuevo en el programa de Tato cuando dijo:
“Tato, para que este país salga adelante tenemos que dejar de robar dos años”
¡Culeaaado! Que patadón al hígado fueron esas palabras! Sobretodo porque en el “tenemos” se incluye a si mismo (con lo que eso implica).
Y como en este país no hay mejor sordo que el que no quiere oír, y a palabras embarazosas oídos anticonceptivos, nadie le dio ni tronco de bola.
No sólo que ya pasaron dos años (esto lo dijo el mismo Tato mucho tiempo después recordando aquel momento) sino que además nadie trató, no digamos ya dejar de robar, sino de tratar de pasar un poco más desapercibidos.
Y dicen que los concejos sólo sirven para quien los da. Pero si esta afirmación fuera cierta, ¿no tendría que haber dejado de chorear el sindicalista? Ah no… esperen, acá me dicen que a lo mejor no fue un concejo lo de Luisito sino más bien una hipótesis, o una suposición. En fin, como sea ya pasaron los dos años y el pescado sigue vendiéndose dos veces.
Pero como para no irme mucho de tema yo había empezado hablando de la filosofía oriental, en este caso de Uruguay, donde si hay malaria que no se note y si hay afano se note menos. Y a lo mejor no están tan errados nuestros hermanos del otro lado del río. A fin de cuentas por lo que me han contado mientras argentina sigue como está, el resto de nuestros vecinos siguen creciendo, de a poquito es verdad, pero creciendo al fin.

Y por último, como lo nombre a ese genio inigualable del gran Tato Bores (¿ustedes pensaron que iba a decir Barrionuevo?) me entró la nostalgia e iba, a modo de humilde homenaje, a terminar este post con su célebre frase

“Vermut con papas fritas, clap, clap (sonido de palmas) y good show”

Pero seamos, al precio que están las bebidas alcohólicas y los artículos de copetín sólo me queda por decir:

“Mate amargo con tortas fritas, clap, clap, y good show!"

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