lunes, 9 de agosto de 2010

La milanesa como potencial motivo de divorcio.

Durante años en casa se escucho la misma terrible frase en la cena familiar. Y siempre cuando mi vieja ponía el plato rebalsando de milanesas en la mesa. "Están muy ricas mono (así le dice cariñosamente el viejo a mi madre), pero a mamá le salen mas infladitas..." E inmediatemente después de los puntitos suspensivos venia lo de más infladita, pero en la vena de mi vieja. Y es que no debe de existir nada más odioso para quienes nos destrozamos los nudillos con pan rayado aplastando la bendita milanesa, que esas odiosas comparasiones de los comensales.
Y fueron muchos años después cuando comprendí realmente la responsabilidad que tiene este exquisito plato nacional en la vida de pareja. Porque visto desde cierto punto, ¿existen mejores milanesas que las de la vieja? ¿podrá algún día tu pareja actual igualar el exclusivo sabor que logra la mama ( y mama nótese es sin acento, pronunciación típica italiana asentuando la primera ma..)? Todos grandes interrogantes que quizá nunca sean develados. Y ojo, que lo mismo se aplica a practicamente toda el bagaje gastronómico de nuestras parejas.
Todos los platos pueden pasar por estos mismos interrogantes. Y sin embargo la bendita milanesa es el estandarte de todos. La que va al frente de cualquier confrontación, la mayoría de las veces generándola. Es como una prueba de fuego que quieren e intentan superar las mujeres cuando recién empieza la relación. Te invitan a comer sabiendo lo que te gustan las milanesas. Las preparan con esmero, te las sirven con devoción y se quedan ahí al lado esperando tu aprovación. Bueno, ese es justamente el momento donde uno sabe que tiene que aprender a decir aquellas "mentiras piadosas" o cortar definitivamente por lo sano y retirarse. Porque la desilusión que quede provocar una palabra no pensada puede cambiar el rumbo de la vida de esa pobre niña por siempre.
Pero yo descubrí como solucionarlo. Si señoras y señores, yo tengo el secreto del éxito en esta cruzada personal que me atormenta desde chico. Yo solito descubrí que la mejor forma de no caer en estas discusiones es buscarse una mujer a la que sencillamente el tema le chupe un huevo. Y eso es lo que yo hice. La primera ves que surgió este tema, y cuando yo iba en camino que pronunciar la misma fatídica frase del principio, la respuesta de mi negra fue: "ok, hacelas vos como a vos te gusten y punto..." fin de la discusión.
Es así que hoy en día de las milanesas me ocupo yo la mayoría de las veces. No es un secreto que me encanta cocinar y lo hago sin ningún problema. Además es una buena forma de que salgan como a mi me gustan, y lo mejor de todo, sin peleas de ningún tipo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario